Con reverencia podemos decir que este pasaje nos muestra las dos moradas de Dios: la altura santa de su eternidad y el corazón quebrantado que se humilla delante de Él.
La grandeza de esta verdad no está solo en que Dios sea alto, sino en que se incline hacia los humildes. El corazón contrito no es un lugar pobre para Dios; por su gracia, se convierte en morada donde Él restaura, consuela y santifica.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Infinite Condescension
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.