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¡A ninguno de nosotros nos gustaría que nos fotografiaran el corazón!



(J.R. Miller, "When the Song Begins" 1905)


"Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin". Juan 13:1


Un amigo es aquel que ama y no deja de amar. Cristo, habiendo amado a su pueblo, lo ama hasta el fin.


Una cualidad de la verdadera amistad, es la confianza. ¿Qué puede ser más sagrado que el consuelo de sentirse seguro con una persona, absolutamente seguro? Esa es la clase de amigo que es Cristo. Siempre puedes sentirte seguro con Él. Puedes confesarle todos tus pecados. Puedes contarle todas tus faltas y tus fracasos: cómo le negaste la otra noche, cómo no le fuiste fiel, y todos los malos pensamientos de tu corazón; y Él será igual de tierno y bondadoso, como si nunca hubieras pecado. Él ama hasta el final.


A ninguno de nosotros nos gustaría que nos fotografiaran el corazón, y que la foto fuera expuesta ante los ojos de nuestros vecinos. No querríamos que ni siquiera nuestros mejores amigos vieran una transcripción completa de nuestra vida secreta, de lo que ocurre en nuestro interior:

los celos,

las envidias,

los sentimientos amargos,

los pensamientos impuros,

las mezquindades,

los egoísmos,

las sospechas,

las dudas y los temores.

Sin embargo, Cristo ve toda esta vida interior indigna. Conoce lo peor que hay en nosotros... ¡y aún así nos ama! No necesitamos ocultarle nuestras debilidades. Él nunca retira su amor. Podemos confiar en Él absolutamente y para siempre.

"Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin". Juan 13:1



 

Algo para reflexionar

Arthur Pink: Qué deshonroso es para Dios tener a tantos cristianos profesantes elogiando a los gusanos del polvo y usando expresiones tales como "Es un gran hombre", "un predicador notable", "un maravilloso maestro de la Biblia". ¿Qué gloria obtiene el Señor de ello? Ninguna. No es de extrañar que la unción del Espíritu sea ahora tan generalmente retenida. Además, nada es tan apto para destruir la utilidad de un predicador como hincharlo con halagos; ciertamente nada es tan insultante para el Espíritu y más calculado para hacer que Él retire su bendición, que tal adoración idolátrica del hombre. Cuánto mejor es decir: "Tal predicador es altamente favorecido por el Señor al ser tan dotado por Él". "El pastor fue muy ayudado por Dios en su sermón de esta mañana".


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