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LA JUSTIFICACIÓN


Estimado lector(a), para este estudio te recomendamos escuchar el siguiente audio sobre el evangelio de JUAN, y posteriormente realizar la lectura que sigue sobre la justificación. Para culminarlo satisfactoriamente tendrás que disponer de 20 minutos aproximadamente:


1. Audio corto:




2. Lectura Corta:


1 Corintios 1:30-31. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; v.31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

El Mesías Cristo-Jesús, nos Justificó ante el Padre-Eterno: Primero, por la Fe en Cristo-Jesús; segundo, por Su Sangre; tercero, por Su Resurrección; cuarto, por Su Espíritu; quinto, por Su Gracia y sexto, por ser hacedores de la Ley de Dios.

Ser justificados, significa, primeramente, que satisfacemos la justicia de Dios. Es decir que somos aceptos y declarados como justos, limpios e inocentes, porque no hay ninguna transgresión o violación, a la justicia Divina. Cristo-Jesús, pagó el precio de nuestros pecados y anuló el acta de los decretos que había en contra nuestra.

1 Juan 3:4. Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

Colosenses 2:13-14. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados, v.14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,

PRIMER PUNTO. Somos Justificados por la fe en el sacrificio del Cordero de Dios, el Mesías.


Juan 1:29. El siguiente día vio Juan [Es decir, Juan el Bautista] a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Hechos 13:37-39. Mas aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción. v.38 Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de Él se os anuncia perdón de pecados. v.39 y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en Él es justificado [dikaioo (δικαιόω, G1344), primariamente considerar ser justo. Hacer acepto, declarar justo, exculpar, tratar como justo, justificar, limpiar. Rendir (es decir, mostrar o considerar como) justo o inocente: justificar.] todo aquel que cree.

SEGUNDO PUNTO. Somos justificados, por la Sangre Bendita de Cristo-Jesús.


Romanos 5:8-9. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. v.9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por Él seremos salvos de la ira.

TERCER PUNTO. Somos justificados, por la resurrección de Cristo-Jesús.


Romanos 4:18-25. El [Es decir, Abraham] creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. v.19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. v.20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, v.21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; v.22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia. v.23 Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, v.24 sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, v.25 el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación [dikaiosis (δικαίωσις, G1347) de G1344; absolución. Denota el acto de pronunciar justo, justificación, absolución; Acción de hacer acepto, absolución, significando el establecimiento de una persona como justa por absolución de culpa.].

CUARTO PUNTO. Somos justificados, por el Espíritu Santo de Dios.


1 Corintios 6:11. Y esto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados [dikaioo (δικαιόω, G1344), primariamente considerar ser justo. Hacer acepto, declarar justo, exculpar, tratar como justo, justificar, limpiar. Rendir (es decir, mostrar o considerar como) justo o inocente: justificar.] en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

QUINTO PUNTO. Somos justificados, por la Gracia de Dios.


Tito 3:7. Para que, Justificados por Su Gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

SEXTO PUNTO: Somos Justificados por Ser hacedores y por guarda la Ley de Dios.


Romanos 2:1-13. Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. v.2 Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. v.3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? v.4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? v.5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, v.6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: v.7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, v.8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; v.9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, v.10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; v.11 porque no hay acepción de personas para con Dios.v.12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; v.13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores [poietes (ποιητής, G4163), de G4160; que desempeña; específicamente un «poeta»: hacedor, primariamente constructor, artífice, luego hacedor (poieo , hacer), Persona que hace, hacedor, persona que cumple, poeta.] de la ley serán justificados.

NOTA: No hay justificación para nosotros, sino se cumplen estos seis puntos en nuestro andar o caminar con Cristo-Jesús, en la vida práctica.

Primero: Somos Justificados, por creer en la persona y obra de Cristo-Jesús, aceptándole primeramente como nuestro verdadero Señor, para que pueda ser nuestro Salvador.

Romanos 10:8-11. Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: v.9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. v.10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. v.11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

Hebreos 5:7-9. Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. v.8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; v.9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;

Segundo: Al ser aplicada la Sangre de Cristo-Jesús sobre nuestras vidas, somos Redimidos y Reconciliados con el Padre-Eterno; porque Él pagó el precio de nuestras infracciones contra la Ley de Dios.

Hebreos 9:22. Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión [Es decir, el perdón de pecados].

Colosenses 2:13-14. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados, v.14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,

2 Corintios 5:18-21. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; v.19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. v.20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. v.21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.


Tercero: Somos Justificados por la Resurrección del Señor, trayendo sobre nosotros al Nuevo Hombre. Este Nuevo hombre, es un hombre espiritual, gobernado por las Leyes y principios de vida del Reino de Dios, a través del Espíritu Vivificador.

1 Corintios 15:45-49. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. v.46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. v.47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. v.48 Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. v.49 Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

Romanos 8:2. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Cuarto: Somos Justificados por el Espíritu-Santo, es decir, que ahora Él es quien nos guía, corrige, instruye, enseña, consuela, nos limpia y santifica, intercede por nosotros en las oraciones, etc. El Espíritu-Santo, es nuestro paracleto, en esta nueva vida. Si no somos guiados por el Espíritu Santo, NO SOMOS HIJOS DE DIOS.

Romanos 8:9,14. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él. v.14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Gálatas 5:16,25. Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. v.25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

Juan 14:26. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Juan 15:26. Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Juan 16:13. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Romanos 8:26. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

1 Juan 2:27. Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Quinto: Este paso, nos conduce a ser Justificados por su Gracia; es decir, que el Poder de Dios opera a favor de nosotros.

2 Corintios 12:7-9. Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; v.8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. v.9 Y me ha dicho: Bástate mi Gracia; porque mi Poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el Poder de Cristo.

1 Corintios 15:10. Pero por la Gracia de Dios soy lo que soy; y Su Gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la Gracia de Dios conmigo.

La Gracia de Dios, es el Poder del Espíritu Santo, para culminar la obra de nuestra salvación. Lo que es imposible para el hombre por causa del pecado, Dios lo hace con su Espíritu, operando dentro de nosotros.

Mateo 19:23-26. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. v.24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. v.25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? v.26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible.

Romanos 8:3-4,7-9,12-13. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; v.4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. v.7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; v.8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. v.9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él. v.12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; v.13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Romanos 6:14. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la Gracia [Es decir, que el Poder de Dios, que es Su Espíritu-Santo, obra dentro de nosotros, para que ya no tenga el pecado poder sobre nosotros; siempre y cuando, nos sometemos a la guía del Espíritu Santo].

Sexto: Este es el último paso, siendo Justificados por el cumplimiento de la Ley del Nuevo Pacto; es decir, que nuestro caminar y testimonio, debe estar regulado por los mandamientos de Dios y el fruto del Espíritu, escritos en nuestra mente y corazón.

2 Corintios 3:2-6,18. Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; v.3 siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. v.4 Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; v.5 no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, v.6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de Un Nuevo Pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica. v.18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Estos seis pasos, son la experiencia práctica de un discípulo verdadero de Cristo-Jesús, para lograr su transformación a la imagen del Hijo de Dios.

Romanos 8:29. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Gálatas 4:19. Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,

2 Corintios 3:18. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Oración: Padre-celestial, te pedimos de todo corazón, que NO dejes caer esta enseñanza en el olvido, Ni que satanás pueda arrebatarla, sino que quede bien sembrada en nuestro corazón, alma y mente. Y que podamos experimentar la Justificación, en estos seis pasos, dando su fruto de una manera real y práctica, en esta obra maravillosa tuya, de tu Hijo y de tu Espíritu Santo. Gracias Padre-Eterno, por tu llamamiento; Gracias Cristo Jesús, por tu obra de redención completa, y Gracias Espíritu Santo, por tu trabajo de santificación y redención en nuestras vidas. Amén, Amén, Amén.

Estudios dado por Ricciardo B. Iafrancesco V.

Sobre el tema del Arrepentimiento de Obras Muertas.

Estudio N° 08 - Tema: El Arrepentimiento de las Obras Muertas, Parte 6. Sección 9.

Todos los textos citados, son de la versión Bíblica: Reina-Valera de 1960.

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