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LA SALVACIÓN DE NUESTRO ESPÍRITU

La primera fase de la salvación, está relacionada con el espíritu del hombre. Esta fase se refiere a un nacimiento espiritual nuevo, donde Dios nos limpia de todas nuestras inmundicias e idolatrías; nos cambia el corazón de piedra, por un corazón de carne y coloca su Espíritu Santo, dentro de nosotros. Este es el proceso completo del nuevo nacimiento en el espíritu. Dios le llama también, el habernos resucitado o habernos dado una nueva vida, cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.

Juan 1:12-13. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; v.13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Juan 3:3-7. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. v.4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? v.5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. v.6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. v.7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

Ezequiel 36:24-27. Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. v.25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. v.26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. v.27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

Efesios 2:1,5-6. Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, v.5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), v.6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

Juan 5:24-25. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida. v.25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.


LA SALVACIÓN DE NUESTRA ALMA


La salvación de nuestra alma, es la segunda fase del camino de nuestra salvación total y es la única que depende de nuestro trabajo arduo en cooperación con el Espíritu Santo, hasta llegar a la meta. Pero no podemos trabajar sobre la salvación de nuestra alma, sino hemos nacido espiritualmente de nuevo.


Filipenses 2:12. Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor.

Hebreos 2:1-4. Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. v.2 Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, v.3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, v.4 testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

La semilla de la Palabra de Dios, en su totalidad, fue sembrada en nosotros, por eso su Espíritu Santo, mora en nosotros.

Juan 6:63. El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las Palabras que YO os he hablado son Espíritu y son Vida.

Debemos permitir que el Espíritu Santo reine y gobierne nuestra alma, colocar nuestra voluntad, mente y sentimientos, en unión con el Espíritu Santo, para que Él pueda, rectificar, sanar, restaurar, santificar y consagrar nuestra alma, para Dios-Padre y Cristo Jesús. A este proceso, le llamamos: “LA SALVACIÓN DE NUESTRA ALMA”. Pero para ello, es necesario deshacernos del viejo hombre y vestirnos del nuevo hombre.

1 Pedro 2:1-3. Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, v.2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada [Es decir, la Palabra de Dios], para que por ella crezcáis para salvación, v.3 si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

Santiago 1:21-22. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la Palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. v.22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Efesios 4:17-24. Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, v.18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; v.19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. v.20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, v.21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. v.22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, v.23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, v.24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Colosenses 3:5-15. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; v.6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, v.7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. v.8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. v.9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, v.10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, v.11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. v.12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; v.13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. v.14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. v.15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

Tito 2:11-15. Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, v.12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, v.13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, v.14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. v.15 Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.


LA RECTIFICACIÓN Y PURIFICACIÓN DE NUESTRA ALMA


La salvación de nuestra alma se obtiene mediante su rectificación y purificación, por medio de las pruebas de nuestra fe y sufrimientos.


1 Pedro 1:6-9. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, v.7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, v.8 a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; v.9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

Hebreos 10:32-39. Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos; v.33 por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante. v.34 Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. v.35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; v.36 porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. v.37 Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. v.38 Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. v.39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

Santiago 1:2-4. Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, v.3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. v.4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Lucas 21:19. Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.

1 Pedro 4:1-2. Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, v.2 para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.

Hechos 14:21-22. Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, v.22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

2 Tesalonisenses 1:3-5.Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; v.4 tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. v.5 Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.

1 Pedro 4:12-19. Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, v.13 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. v.14 Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. v.15 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; v.16 pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. v.17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? v.18 Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador? v.19 De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.


LA SALVACIÓN DE NUESTRA ALMA, ESTA IMPLÍCITA EN EL TRABAJO DEL ESPÍRITU SANTO SOBRE NUESTRAS VIDA


Solo podemos matar y crucificar las obras de la carne, si somos guiados por el Espíritu Santo.

Romanos 8:12-13. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; v.13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Gálatas 5:16. Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. v.17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. v.18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.


El Espíritu Santo, es quien nos santifica, 2Tesalonisenses 2:13.

2 Tesalonisenses 2:13.Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,

El Espíritu Santo, es quien nos va transformando a la imagen de cristo Jesús, 2Corintios 3:18.

2 Corintios 3:18. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

El Espíritu Santo, es quien nos enseña y recuerda, Juan 14:26.

Juan 14:26. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi Nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que YO os he dicho.

El Espíritu Santo, es quien, nos testifica acerca del Hijo-Eterno, Juan 15:26.

Juan 15:26. Pero cuando venga el Consolador, a quien YO os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, Él dará testimonio acerca de mí.

El Espíritu Santo, es quien, nos conduce o guía a la verdad, y nos dará Palabra profética, Juan 16:13.

Juan 16:13. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.


El Espíritu Santo, es quien, nos convence de pecado, justicia y juicio, Juan 16:7-8.

Juan 16:7. Pero Yo os digo la verdad: Os conviene que YO me vaya; porque si No me fuera, el Consolador No vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. v.8 Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

El Espíritu Santo, es quien, nos ayuda en nuestra debilidad, e intercede ante el Padre, por nosotros, Romanos 8:26-27.
Romanos 8:26-27. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. v.27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

El Espíritu Santo, es quien, nos testifica de que somos verdaderos hijos de Dios, Romanos 8:16.


Romanos 8:16. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

El Espíritu Santo, es quien, nos dice, que debemos hablar, en tiempos de persecución, Marcos 13:11.

Marcos 13:11. Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

Nuestra relación con el Espíritu Santo, es mediante la oración, así obtenemos la comunión con Él; para poder recibir la abundancia de la Gracia de Cristo-Jesús, que es Su Poder, actuando en nosotros, y también recibir el Amor del Padre-Eterno. El Único Dios verdadero Tri-Uno, nos ayuda en la salvación de nuestra alma.

2 Corintios 13:14. La Gracia del Señor Jesucristo, el Amor de Dios, y la Comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

2 Corintios 3:4-6. Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; v.5 no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, v.6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de Un Nuevo Pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el Espíritu vivifica.


LA SALVACIÓN DEL CUERPO


La salvación de nuestro cuerpo, es decir la redención, consiste en obtener un cuerpo glorioso, inmortal e incorruptible, como el de Cristo Jesús. Debemos entender claramente, que no podemos pasar a la salvación de nuestra alma, si espiritualmente no hemos nacido de nuevo. Y No puede haber salvación de nuestro cuerpo, sino estamos trabajando en la salvación de nuestra alma.

Filipenses 3:20-21. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; v.21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la Gloria Suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

1 Corintios 15:50,53. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre No pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. v.53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

La Redención de nuestro cuerpo, será ejecutada, por el Espíritu Santo Romanos 8:11,23b; y acontecerá en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, durante el lapso del arrebatamiento.

Romanos 8:11,23b. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. v.23b que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

1 Corintios 15:51-54. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados [Es decir, la Redención de nuestro cuerpo], v.52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados [Es decir, la Redención de nuestro cuerpo]. v.53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. v.54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la Palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

1 Tesalonisenses 4:13-18.Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen [Es decir, que ya fallecieron], para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. v.14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron [Es decir, que ya fallecieron] en Él. v.15 Por lo cual os decimos esto en Palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. v.16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. v.17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. v.18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
Estos dos versículos, nos instan a trabajar, arduamente por la salvación de nuestra alma, Filipenses 2:12; Hebreos 2:1-4. Traducidos en tres versiones diferentes.

Filipenses 2:12. Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos [katergazomai (κατεργάζομαι, G2716), (kata, intensivo), es un verbo más enfático, significando obrar, conseguir, producir mediante esfuerzo. Trabajar completamente, es decir: lograr, conseguir, por implicación terminar: obrar, ocupar, producir, hacer, hecho, acabar, cometer.] en vuestra salvación con temor y temblor. [Versión Formal: La Biblia Reina-Valera de 1960]

Filipenses 2:12. Por tanto, queridísimos míos, así como siempre habéis obedecido, no sólo en mi presencia, sino también mucho más ahora en mi ausencia, trabajad arduamentepor vuestra salvación con temor y temblor.

[Versión Formal: El Nuevo Testamento de la Biblia de Navarra]

Filipenses 2:12. Por tanto, queridos míos, sed obedientes como siempre: no sólo en presencia mía, sino más aún en mi ausencia, trabajando con temor y temblor en vuestra salvación. [Versión Formal: La Biblia el Pelegrino de Alonso Schökel 1993]

Hebreos 2:1-4. Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. v.2 Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, v.3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, v.4 testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. [Versión Formal: La Biblia Reina-Valera de 1960]

Hebreos 2:1-4. Por eso debemos poner más interés en el mensaje de salvación que hemos oído, para no apartarnos del camino que Dios nos señala. v.2 Si el mensaje que anunciaron los ángeles resultó ser verdad, y quienes No lo obedecieron recibieron el castigo que merecían, v.3 con más razón seremos castigados nosotros si no reconocemos el gran valor de la salvación que Él nos ofrece. Porque el Señor Jesús mismo fue el primero en comunicar el mensaje de salvación, y después, los que oyeron ese mensaje nos demostraron que era verdad. v.4 Dios también nos lo demostró por medio de muchas señales y de acciones maravillosas, y también con milagros. Además, cuando lo hizo, les dio el Espíritu Santo a quienes Él se lo quiso dar. [Versión idiomática: La Biblia en Lenguaje Sencillo 2000]

Hebreos 2:1-4. Por eso debemos prestar más atención al mensaje que escuchamos, no sea que vayamos a la deriva. v.2 Miren cuán inflexible era la Ley entregada por los ángeles, pues toda falta o desobediencia recibía su castigo. v.3 ¿Cómo, pues, escaparemos nosotros, si despreciamos una salvación tan trascendente? El Señor mismo la proclamó primero y luego la confirmaron aquellos que le oyeron. v.4 Dios ha confirmado su testimonio con señales, prodigios y milagros de toda clase, sin hablar de los dones del Espíritu, que reparte como quiere. [Versión idiomática: La Biblia Latinoamericana 1995 católica]

Oración: Padre-celestial, te pedimos de todo corazón, que NO dejes caer esta enseñanza en el olvido, que satanás no pueda arrebatarla , Sino que quede bien sembrada en nuestro corazón, alma y mente y que tengamos la certeza de la salvación total de nuestro ser. Padre-Amado, que podamos discernir y entender con claridad y agudeza en nuestra mente, y despejar toda duda, inexactitud y error, acerca de lo que verdaderamente es nuestro proceso de la salvación y que podamos culminarlo en nuestra vida. Padre-Eterno, que tu Espíritu de Santidad, nos ratifique y establezca esta enseñanza. Padre-Amado, ayúdanos en este camino de la salvación, conforme a tu voluntad. Te lo pedimos en el Nombre de tu amado Hijo Cristo-Jesús. Amén, Amén, Amén.

Estudios dado por Ricciardo B. Iafrancesco V.

Sobre el tema del Arrepentimiento de Obras Muertas.

Estudio N° 08 - Tema: El Arrepentimiento de las Obras Muertas, Parte 6. Sección 6.

Todos los textos citados, son de la versión Bíblica: Reina-Valera de 1960.

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