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LA SALVACIÓN DE TODO NUESTRO SER

ESTUDIO N° 08

EL ARREPENTIMIENTO DE LAS OBRAS MUERTAS

Parte 6

UNA VIDA VICTORIOSA ESPIRITUALMENTE

SECCIÓN QUINTA



1 Tesalonisenses 5:23. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Sino entendemos el proceso de nuestra salvación total (espíritu, alma y cuerpo), conforme a la revelación de las Santas Escrituras, estaremos a la deriva de nuestra imaginación y entendimiento; expuestos al capricho de nuestros pensamientos y conceptos, basados en doctrinas de la interpretación de la Palabra, desde un punto de vista humano, pero no necesariamente, desde el punto de vista de Dios. Por lo tanto, es necesario considerar la Palabra Divina, en Su Totalidad, tanto el Antiguo Testamento, como el Nuevo Testamento, para estar parados en la Roca y no en arena movediza, a la deriva de la influencia de muchas doctrinas erradas y facilistas.

La salvación COMPLETA, de todo nuestro ser, se lleva a cabo, a través de tres etapas o fases. Salvación del espíritu, salvación del alma y salvación del cuerpo.


LA SALVACIÓN DEL ESPIRITU


La primera fase es la salvación de nuestro espíritu (conciencia, comunión e intuición), que consiste en nacer de nuevo. Después de ser limpiados de todas nuestras inmundicias e idolatrías, por medio de su Sangre preciosa, obtenemos de Dios un espíritu nuevo y un corazón de carne, de modo que podamos ser morada el Espíritu Santo; y habitar dentro de nuestro espíritu nuevo.

Juan 3:3-7.Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. v.4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? v.5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. v.6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. v.7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

Ezequiel 36:25-27. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. v.26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. v.27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

1 Corintios 5:4-5. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, v.5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.


LA SALVACIÓN DEL ALMA


La segunda fase, es la salvación de nuestra alma (Mente, Voluntad y Emociones), que es la rectificación y sanidad total de nuestra alma. Esta es la fase media, que se logra, a través de la consagración y santificación de nuestra alma, es decir, en adquirir la mente de Cristo-Jesús, que es una mente regulada por los mandamientos de Dios-Padre. Que nuestra voluntad sea hacer la voluntad del Padre-Eterno. Que nuestras emociones y sentimientos, sean el Fruto del Espíritu Santo. Esto solo se logra, si crucificamos el viejo hombre, para que el nuevo hombre crezca y se desarrolle en nosotros. El nuevo hombre vive en la Justicia y Santidad de la Verdad.

Gálatas 6:15. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.

Efesios 4:23-24. y renovaos en el espíritu de vuestra mente, v.24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Romanos 12:2. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

1 Tesalonisenses 4:7-8. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. v.8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

Santiago 1:21. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.


LA SALVACIÓN DEL CUERPO


La tercera fase, que es la última etapa, es la salvación de nuestro cuerpo, es decir, la redención de nuestro cuerpo; que consiste en obtener un cuerpo glorioso, inmortal e incorruptible, como el de Cristo Jesús.

Romanos 8:11,23b. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. v.23b que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Filipenses 3:20-21. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; v.21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la Gloria Suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

1 Corintios 15:50,53. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre No pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. v.53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Debemos entender claramente, que no podemos pasar a la salvación de nuestra alma, sino no hemos nacido de nuevo, es decir, tener un espíritu nuevo y el Espíritu Santo morando en él. No puede haber redención de nuestro cuerpo, sino estamos ya consagrados y santificados en Dios, es decir, si no estamos trabajando en la salvación de nuestra alma.

La salvación del espíritu y del cuerpo, son gratuitas, es decir, que no interviene trabajo humano, todo lo hace Dios, porque nuestro espíritu y nuestro cuerpo fueron comprados por precio, como lo declara 1 Corintios 6:20.

1 Corintios 6:20. Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Pero la salvación de nuestra alma, NO, por eso estamos obligados a trabajar arduamente en la salvación de ella. Cristo Jesús pagó con Su Sangre, el precio de todos nuestros pecados: pasados, presentes y futuros. Dios espera que nuestra alma, se entregue voluntariamente a Él, en amor y consagración; por eso, no la compró. Pero Dios, nos volvió a colocar en frente de dos árboles; el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. El árbol de la vida es la Palabra de Dios y Su Espíritu, que nos conduce a la Vida-Eterna, el Reino de Dios y la Salvación Eterna. El árbol del conocimiento del bien y del mal, es la carne, el mundo y la influencia del reino de las tinieblas, que nos conduce a la muerte eterna, Génesis 2:9,17.

Génesis 2:9,17. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. v.17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Dios nos volvió a colocar, en donde quedaron Adán y Eva antes de pecar. Y nosotros debemos volver a elegir, como Adán y Eva de cuál árbol, nos alimentaremos ahora, Mateo 7:17-20; Gálatas 6:7-9.

Mateo 7:17-20. Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. v.18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. v.19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. v.20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

Gálatas 6:7-9. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. v.8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. v.9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.


EL DIOS Trino, trabajando por nuestra salvación total - espíritu-alma- cuerpo


El Padre eterno nos hace el llamamiento, es decir nos brinda una invitación al camino de la salvación y sacrifica a su Hijo, para la Expiación y Redención de nuestros pecados. El Hijo, cancela el precio que exige la Justicia Divina por nuestros pecados, entregando Su Cuerpo y Sangre; cancelando el precio de nuestros pecados, como de un cordero sin macha, para que podamos ser reconciliados con Dios. Y el Espíritu Santo Nos Santifica, limpiándonos y purificándonos; trabajando dentro de nosotros y guiándonos por el camino de la salvación, aplicando toda la obra que hizo Cristo Jesús, en nuestro ser total (espíritu, alma y cuerpo), y ayudándonos en todo, como el Parákleto, Efesios 1:3-5; 1 Juan 2:1-2; 2 Tesalonisenses 2:13; 1 Pedro 1:2.

Efesios 1:3-5. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, v.4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, v.5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,

1 Juan 2:1-2. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. v.2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

2 Tesalonisenses 2:13. Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,

1 Pedro 1:2. elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.


EL LLAMAMIENTO


Ser llamado por Dios, significa, que el Padre-Eterno, hace una invitación, a toda la humanidad, para que conozca la verdad y vea realmente, que su existencia aquí en la tierra, es para que entre en el camino de la salvación total de todo su ser: espíritu, alma y cuerpo.

1 Timoteo 2:3-4. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, v.4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

Hechos 16:17. Ésta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

Tito 2:11.Porque la Gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,

Ser llamado por Dios, no significa necesariamente, que la persona sea ya totalmente salva y que ahora, no debe hacer nada, sino solo creer y tener Fe en Cristo-Jesús. Pues, La Palabra de Dios declara: “La fe sin obras está muerta”, Santiago 2:26.

Santiago 2:26. Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

Ser llamado, también significa, ser reconciliado con Dios, es comenzar a recorrer el camino de la salvación, por medio del cual es rectificada y transformada nuestra alma y finalmente nuestro cuerpo. Ya que el alma y el cuerpo fueron corrompidos y contaminados por el pecado y la muerte.

2 Corintios 5:19-20. que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. v.20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en Nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

2 Tesalonisenses 1:11. Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder,

Muchos cristianos, no saben, que despreciar el llamado de Dios, es dimitir o rechazar el camino angosto y estrecho, que nos conduce a la salvación de nuestra alma, a la Vida Eterna y a heredar el Reino de Dios.

Lucas 13:22-28. Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén. v.23 Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: v.24 Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. v.25 Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, Él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. v.26 Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. v.27 Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de Mí todos vosotros, hacedores de maldad. v.28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.

Mateo 7:13-14. Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; v.14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

El llamamiento que hace Dios-Padre a la humanidad, es de carácter irrevocable. Esto significa, que Dios no se arrepiente de hacer el llamado a todos los hombres; aunque Él sabe, por su omnisciencia, que algunos de ellos lo van a desechar y despreciar más adelante. El llamamiento y la repartición de los dones, no nos asegura nuestra salvación, debemos trabajar en ella, debemos proseguir en el camino de la salvación, y no quedarnos estáticos. La salvación de nuestra alma, es una carrera activa, y no pasiva.

Romanos 11:29. Porque irrevocables [ametameletos (ἀμεταμέλητος, G278), no arrepentido de, sin lamentarse. Dios no se arrepiente de hacer el llamado y de dar dones del Espíritu a los hombres, Él no se arrepiente del llamamiento y del don que da, aunque los hombres lo desprecien más adelante.] son los dones y el llamamiento de Dios.

Hebreos 3:1. Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús.

Hebreos 12:1-2. Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, v.2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Filipenses 3:14. prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Hebreos 10:36-39. porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa [Es decir, la promesa de la salvación del alma]. v.37 Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. v.38 Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. v.39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.


Estamos obligados a trabajar en la salvación de nuestra alma, y debemos hacerlo con disciplina y esfuerzo. No podemos descuidar esta salvación tan grande.


Filipenses 2:12. Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor.

Hebreos 2:1-4. Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. v.2 Porque si la Palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, v.3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, v.4 testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

2 Pedro 2:20-22. Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. v.21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la Justicia [Es decir, el camino de Salvación], que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. v.22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.

1 Pedro 4:17-19. Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? v.18 Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador (cristiano)? v.19 De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.


LA REDENCIÓN DE NUESTROS PECADOS


La Redención de nuestros pecados no significa necesariamente que ya seamos salvos. Significa que, estamos colocados sobre el camino de la salvación, al haber sido cancelada toda deuda por nuestros pecados y ofensas contra el Dios Altísimo, por medio de la Sangre Cristo-Jesús y el Sacrificio de su cuerpo, llegando a ser reconciliados y Justificados ante el Padre-Eterno. Es decir, que nuestra deuda ya fue pagada y cancelada, ante el tribunal celestial Divino, para que podamos comenzar a caminar en una Nueva Vida de Santidad y consagración a Dios, pero en este caminar, es posible que pequemos de nuevo, y que tengamos caídas graves.

Romanos 3:24-25. siendo Justificados gratuitamente por Su Gracia, mediante la Redención que es en Cristo Jesús, v.25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en Su Sangre, para manifestar Su Justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

Romanos 5:9-10. Pues mucho más, estando ya Justificados en Su Sangre, por Él seremos salvos de la ira v.10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por Su Vida.

Efesios 1:7. en quien tenemos redención por Su Sangre, el perdón de pecados según las riquezas de Su Gracia,

Efesios 2:13. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la Sangre de Cristo.

Colosenses 1:114. el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, v.14 en quien tenemos redención por Su Sangre, el perdón de pecados.

Pero si pecamos de nuevo, entonces debemos arrepentirnos, confesar nuestros pecados y apartarnos de ellos; y aplicar la Sangre de Cristo Jesús, para que nuestros pecados nos sean perdonados y así poder continuar por el camino de la santidad y justicia, rectificando y perfeccionando nuestra alma.

1 Juan 1:9. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

1 Juan 2:2. Y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

Proverbios 28:13. El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.


LA SANTIFICACIÓN


La Santificación consiste en obtener una vida justa, limpia y pura, dejándonos gobernar por el Espíritu Santo y la Palabra de Dios; que son sus mandamientos, y así lograr que nuestras acciones y obras sean Justas y Santas. La Santificación y Consagración a Dios, son los peldaños mas importantes que debemos recorrer para transitar por el camino verdadero para la salvación de nuestra alma. Si nosotros no nos santificamos y consagramos, posiblemente no lo logremos.

1 Tesalonisenses 4:3,7-8. pues la voluntad de Dios es vuestra Santificación; que os apartéis de fornicación; v.7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a Santificación. v.8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

Romanos 6:19-23. Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que, así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para Santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia. v.20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. v.21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. v.22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la Santificación, y como fin, la vida eterna. v.23 Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

2 Tesalonisenses 2:13-14. Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para Salvación, mediante la Santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, v.14 a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

1 Pedro 1:1-2,13-16. Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, v.2 elegidos según la presciencia de Dios Padre en Santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la Sangre de Jesucristo: Gracia y Paz os sean multiplicadas. v.13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la Gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; v.14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; v.15 sino, como aquel que os llamó es Santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; v.16 porque escrito está: Sed Santos, porque YO SOY Santo.


Oración: Padre-celestial, te pedimos de todo corazón, que NO dejes caer esta enseñanza en el olvido, Ni que satanás pueda arrebatarla de nuestro corazón. Sino que quede bien sembrada en nuestro corazón, alma y mente. Padre-Amado, que podamos discernir y entender con claridad y agudeza, en nuestra mente, el proceso de la salvación, para que lo podamos experimentar en nuestra alma, espíritu y cuerpo. Que tengamos claro, qué es el llamamiento, la reconciliación, la redención de nuestros pecados, y la santificación. Que no despreciemos esta obra tan maravillosa, que has hecho por nosotros, por la salvación de todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo. Padre-Eterno, que tu Espíritu de Santidad, nos confirme esta enseñanza. Te lo pedimos en el Nombre de tu amado Hijo Cristo-Jesús. Gracias Padre-Eterno, por tu llamamiento; Gracias Cristo-Jesús, por tu obra de redención completa, y Gracias Espíritu Santo, por tú trabajo de santificación y redención en nuestras vidas. Amén, Amén, Amén.

Estudios dado por Ricciardo B. Iafrancesco V.

Sobre el tema del Arrepentimiento de Obras Muertas.

Estudio N° 08 - Tema: El Arrepentimiento de las Obras Muertas, Parte 6. Sección 5.

Todos los textos citados, son de la versión Bíblica: Reina-Valera de 1960.

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