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ORACIÓN DIARIA

Salva a tu pueblo de la incredulidad, sálvalo de la confianza en la criatura. Haz que todos seamos, en cuanto al mundo, como un niño destetado. Que hayamos terminado con estas cosas; y en cuanto a ti, oh Señor, que con fuerte deseo busquemos aún más de ti, y nos aferremos a ti como nuestra segura confianza para siempre.

En cuanto al futuro, deseamos bendecir tu nombre porque lo has ocultado a nuestros ojos; ni querríamos levantar siquiera una esquina del velo que nos oculta las cosas que han de ser; sino que nos deleitamos en sentir que quien ha gobernado todas las cosas para nuestro bien no cambia.

Amén.




VERSÍCULO DEL DÍA (COMENTARIO DE SPURGEON)




"Inmediatamente el padre del niño gritó: "'Yo creo; ayuda a mi incredulidad'". (Marcos 9:24)

Había dentro de él dos hombres, por así decirlo: un hombre creyente y un hombre incrédulo, y los dos luchaban por el dominio; "Señor, yo creo; pero hay tanta incredulidad en mí, que te ruego que la expulses, para que pueda creer en ti totalmente".

Había fe, aunque estaba mezclada con incredulidad. Era una fe que le hacía orar y el Señor Jesucristo descubrió dónde estaba la fe. Había, por así decirlo, roto el gran bulto negro de carbón muerto que parecía no ser más que incredulidad, y allí estaba la luz viva de la fe ardiendo en el centro mismo de la misma.



RECURSO RECOMENDADO


Predica el evangelio a ti mismo (aquí está cómo)

Hoy hemos orado para que Dios fortalezca nuestra fe y expulse nuestra incredulidad. Una de las maneras de fortalecer nuestra fe es predicándonos el Evangelio a nosotros mismos. Debemos recordarnos constantemente la obra que Cristo hizo al sufrir, morir y resucitar por los pecadores, por mí. Spurgeon llamaba a esos recordatorios "predicar el evangelio a uno mismo". Esta es una disciplina importante que tenemos que cultivar para mantenernos arraigados en la gracia de Dios.

Una herramienta para ayudarte a predicarte el evangelio a ti mismo es la historia de Charlie Coulson, el muchachito que tocaba el tambor. Este libro contiene una historia corta que relata la manera en que el evangelio llegó a un judío ortodoxo. Escúchalo para ti mismo, pregúntate a ti mismo, sabiendo que necesitas estas verdades para vivir.

La historia de Charlie Coulson es una gran herramienta para recordar que tu única esperanza es Cristo, no tus propias obras. Sé que esta historia te animará y aumentará tu amor por él.

Escúchalo totalmente gratis aquí:






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