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TERCER Y CUARTO PUNTO DE LA LECTURA DEL SACRIFICIO PASCUAL

TERCER PUNTO


Éxodo 12:8a. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura;

El cordero debía comerse asado al fuego, con panes sin levadura. La levadura simboliza el pecado. Esto significa, que aquellos que ya recibieron a Cristo Jesús en su corazón, como Señor y Salvador; están obligados a vivir de ahí en adelante, una vida sin pecado, es decir una vida santa y sin mancha delante de Dios, todos los días. Ellos debían comerse al cordero asado al fuego, así el cordero entraría a formar parte de su cuerpo.


LA VOLUNTAD DE DIOS ES NUESTRA SANTIFICACIÓN - QUE ES EL PROCESO Y MEDIO PARA LA SALVACIÓN DE NUESTRA ALMA


Efesios 1:3-4. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, v.4 según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos Santos y sin mancha delante de Él.


1 Tesalonicenses 4:2-8. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; v.3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; v.4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; v.5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; v.6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. v.7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. v.8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.


1 Pedro 1:13-16. Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la Gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; v.14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; v.15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; v.16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.


Lucas 1:74-75. Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos v.75 En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.



LA DISCIPLINA DE DIOS ES PARA QUE APRENDAMOS A SER SANTOS COMO ÉL


Hebreos 12:3-8. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. v.4 Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; v.5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; v.6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. v.7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? v.8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. v.9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? v.10 Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. v.11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. v.12 Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; v.13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. v.14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.


1 Tesalonisenses 5:23. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.



NUESTRA PASCUA QUE ES CRISTO-JESÚS DEBE SER SIN LA LEVADURA DEL PECADO


1 Corintios 5:1-13. De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. v.2 Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? v.3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. v.4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, v.5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. v.6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? v.7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. v.8 Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. v.9 Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; v.10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. v.11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. v.12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? v.13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.


CUARTO PUNTO


Éxodo 12:8. v.8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.

El cordero debía comerse asado al fuego, con panes sin levadura y con hierbas amargas. Las hierbas amargas, simbolizan, una vida que estará llena de aflicciones, tribulaciones, pruebas, sufrimientos, etc. Pruebas de toda índole, que pueden ser de carácter económico, afectivo o de salud. Dios nos dice claramente, en su Palabra, que Jesús debió ser perfeccionado a través del sufrimiento, hasta que su obediencia fuese perfecta, a pesar de que, en Él, nunca hubo pecado. Nosotros somos perfeccionados también, a través de los sufrimientos y aflicciones de toda índole.



EL perfeccionamiento de cristo-Jesús como hombre a través de los sufrimientos


Hebreos 2:9-10. Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. v.10 Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.


Hebreos 5:7-10. Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. v.8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; v.9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; v.10 y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.


Hebreos 4:14-15. Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. v.15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.


Si nuestro salvador, necesito ser perfeccionado por medio de las aflicciones y padecimientos, para llegar a la perfección de la obediencia absoluta, como hombre y sin pecado. Cuánto más nosotros, sabiendo que dentro de nosotros mora el pecado y estamos llenos de malicia y engaño. Necesitamos ser perfeccionados, por medio de los sufrimientos, hasta que nuestra obediencia sea perfecta a Dios-Padre, cómo es perfecta la obediencia de Cristo-Jesús.




Nosotros somos santificados y perfeccionados por medio de los sufrimientos - como lo fue cristo-Jesús

1 Pedro 4:1-2. Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, v.2 para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la Voluntad de Dios.


Hechos 14:21-22. Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, v.22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el Reino de Dios.


2 Tesalonicenses 1:3-10. Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; v.4 tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. v.5 Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del Reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. v.6 Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, v.7 y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, v.8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; v.9 los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, v.10 cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).



Los sufrimientos son el medio de disciplina de Dios para con nosotros - para que participemos de su santidad

Hebreos 12:3-14. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. v.4 Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; v.5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; v.6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. v.7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? v.8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. v.9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? v.10 Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de Su Santidad. v.11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. v.12 Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; v.13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. v.14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.


Proverbios 3:12. Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.


Santiago 1:2-4. Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, v.3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. v.4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.


Lucas 21:19. Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.


Deuteronomio 8:2-5. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. v.3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. v.4 Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. v.5 Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.

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