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UNA MANERA PRACTICA DE VENCER SOBRE LOS ENEMIGOS DE NUESTRA FE


Estimado(a) , para este estudio te recomendamos escuchar el siguiente audio sobre Hechos 19, y posteriormente realizar la lectura que sigue sobre La manera práctica de vencer sobre la carne, el mundo y satanás.. Para culminarlo satisfactoriamente tendrás que disponer de 30 minutos aproximadamente: 1. AUDIO CORTO:



2. LECTURA BREVE:

¿De qué manera podemos mantener esa victoria que logró Cristo Jesús en su muerte y resurrección? No permitiendo que el pecado gobierne y reine más sobre nosotros; No permitiendo, que el mundo nos seduzca y que le amemos; y no permitiéndole a Satanás, que influya en nuestros pensamientos y emociones.

LA VICTORIA SOBRE LA CARNE

¿CÓMO VENCEMOS LA CARNE?


Vencemos sobre la carne de pecado, considerándonos MUERTOS AL PECADO Y SIENDO GUIADOS POR EL EPÍRITU SANTO.

Romanos 6:11-13. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. v.12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; v.13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

Gálatas 5:17-25. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. v.18 PERO SI SOIS GUIADOS POR EL ESPÍRITU, NO ESTÁIS BAJO LA LEY. v.19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, v.20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, v.21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. v.22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, v.23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. v.24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. v.25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

Romanos 8:1,5-9,12-17. Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. v.5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. v.6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. v.7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; v.8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. v.9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él. v.12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; v.13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. v.14 PORQUE TODOS LOS QUE SON GUIADOS POR EL ESPÍRITU DE DIOS, ÉSTOS SON HIJOS DE DIOS. v.15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! v.16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. v.17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados.


LA VICTORIA SOBRE EL MUNDO


¿Cómo vencemos al mundo? Lo hacemos amando al Padre-Eterno, y teniendo Fe, en el Hijo de Dios, en la obra de la encarnación, muerte y resurrección de Cristo-Jesús.

1 Juan 2:15-17. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. v.16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida [Bios, es decir, la vida del cuerpo], no proviene del Padre, sino del mundo. v.17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Santiago 4:1-8. ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? v.2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. v.3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. v.4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. v.5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que Él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? v.6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. v.7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. v.8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

1 Juan 5:4-5. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. v.5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

¿Como sabemos, que estamos amando al Padre-Eterno? SI GUARDAMOS SUS MANDAMIENTOS.

1 Juan 5:2-3. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. v.3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.

v.4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. v.5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

2 Juan 1:6. Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.


También vencemos al mundo, cuando creemos en las promesas de Su Palabra, confiando plenamente en ellas; y colocando nuestra esperanza en un cielo nuevo y tierra nueva, donde mora la Justicia de Dios, en la Nueva Jerusalén, que desciende del cielo, para recibir una herencia incorruptible, inmarcesible e incontaminada, y en recibir un Reino inconmovible.

2 Pedro 3:13. Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

Apocalipsis 21:1-3. Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. v.2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. v.3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Hebreos 11:8-10,13-16. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. v.9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; v.10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. v.13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. v.14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; v.15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. v.16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

1 Pedro 1:3-4. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, v.4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,

Hebreos 12:26-29. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. v.27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. v.28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; v.29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.

LA VICTORIA SOBRE SATANÁS

¿CÓMO VENCEMOS A SATANÁS?


Vencemos sobre Satanás, permaneciendo unidos a Cristo-Jesús.

1 Juan 3:5-8. Y sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él. v.6 Todo aquel que permanece en Él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. v.7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como Él es justo. v.8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

Hebreos 2:14-15. Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, v.15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.


¿Y cómo permanecemos en Cristo-Jesús? VELANDO y siendo SOBRÍOS, tomando la Armadura completa de Dios, que es el poder de su fuerza. Permaneciendo en Cristo-Jesús, podemos deshacer todas las obras de satanás, en nuestras vidas, 1 Juan 3:1-8; Juan 15:1-11. Y así podremos dar el fruto que espera el Padre-Eterno de nosotros.

1 Pedro 5:8. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

Efesios 6:10-18. Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor [En Cristo-Jesús], y en el poder de su fuerza. v.11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. v.12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. v.13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. v.14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad [Es decir, tener la visión del conocimiento total de la Palabra; porque, esa es la verdad absoluta; que produce la Justicia y la Santidad en nosotros], y vestidos con la coraza de justicia [Es decir, que los mandamientos de Dios, deben regular nuestra conducta, pensamientos y juicios], v.15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. [Es decir, ser ministros de la reconciliación; con una actitud pacífica y no condenatoria] v.16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe [Es decir, aprender a vivir en una dependencia total de Dios, en todas las áreas, de nuestra vida], con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. v.17 Y tomad el yelmo de la salvación [Es decir, tomar el camino de la Salvación, basada en la obra del Señor, Cristo-Jesús, que es el camino estrecho y angosto, que es el camino de la Justica y Santificación de la Verdad], y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios [Solo podemos destruir al enemigo, por medio de la Palabra de Dios. Es la única arma, por la cual huye el enemigo]; v.18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos. [Sin la oración, no es posible vestirnos por completo, de la armadura de Dios; solo a través de una vida de oración, podemos experimentar está verdad de la armadura de Dios]

1 Juan 3:1-8. Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él [Cristo-Jesús]. v.2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él [Cristo-Jesús] se manifieste, seremos semejantes a Él [Cristo-Jesús], porque le veremos tal como Él Es [Como es, Cristo-Jesús]. v.3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él [Cristo-Jesús], se purifica a sí mismo, así como Él es puro [Cristo-Jesús, es Puro]. v.4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. v.5 Y sabéis que Él [Cristo-Jesús] apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él [Cristo-Jesús]. v.6 Todo aquel que permanece en Él [Cristo-Jesús], no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. v.7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como Él [Cristo-Jesús] es justo. v.8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

Juan 15:1-11. YO SOY la vid verdadera [Cristo-Jesús], y mi Padre es el labrador. v.2 Todo pámpano que en Mí [Cristo-Jesús], no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. v.3 Ya vosotros estáis limpios por la Palabra que os he hablado. v.4 Permaneced en Mí [Cristo-Jesús], y YO [Cristo-Jesús] en vosotros. Como el pámpano [Nosotros] no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid [Es decir, en Cristo-Jesús], así tampoco vosotros, si no permanecéis en Mí. v.5 YO SOY la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en Mí [Cristo-Jesús], y YO en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mí [Cristo-Jesús] nada podéis hacer. v.6 El que en Mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. v.7 Si permanecéis en Mí [Cristo-Jesús], y mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. v.8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. v.9 Como el Padre me ha amado, así también YO os he amado; permaneced en Mi Amor. v.10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como YO he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. v.11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.


La Palabra Fiel de Dios: “Si somos muertos con el Señor, entonces viviremos con Él. Si sufrimos como Él, entonces reinaremos con Él”.

2 Timoteo 2:11-13. Palabra fiel es esta: Si somos muertos con Él, también viviremos con Él; v.12 Si sufrimos, también reinaremos con Él; Si le negáremos, Él también nos negará. v.13 Si fuéremos infieles, Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.

Para esto fuimos llamados por el Padre-Eterno, para que sigamos las pisadas de Cristo-Jesús.

1 Pedro 2:21. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;

1 Juan 2:6. El que dice que permanece en Él, debe andar como él anduvo.

1 Juan 3:1-3. Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. v.2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es. v.3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro.

Por eso nos declara el Señor, que debemos negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz, y seguirle.

Mateo 16:24. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Para que podamos ser sus discípulos y seamos dignos de Él.

Marcos 8:34. Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Lucas 14:27. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

Mateo 10:38. y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

Oración: Padre-celestial, te pedimos de todo corazón, que NO dejes caer esta enseñanza en el olvido; Ni que satanás pueda arrebatarla, Sino que quede bien sembrada en nuestro corazón, alma y mente. Que tengamos la certeza, claridad, de lo que es la obra de nuestro Señor Cristo-Jesús; y como Él, se perfeccionó, para aplicar esa perfección en nosotros; y como Él venció sobre satanás, el mundo y la carne y llevó nuestro hombre viejo a su Cruz; y resucitó al tercer día, trayendo la nueva vida a nosotros. Padre-Amado, ayúdanos a vencer sobre satanás, el mundo y la carne, por medio de tu Espíritu de Santidad, y el Poder de tu Gracia bendita. Padre-Eterno, que tu Espíritu trabaje en nosotros, para que seamos vencedores, transformando nuestra alma y corazón, a la imagen y semejanza de tu Hijo Cristo-Jesús. Padre-Eterno, aumenta y fortalece nuestra Fe. Te lo pedimos en el Nombre de tu amado Hijo Cristo-Jesús. Amén, Amén, Amén.

Estudio dado por Ricciardo B. Iafrancesco V.

Sobre el tema del Arrepentimiento de Obras Muertas.

Estudio N° 08 - Tema: El Arrepentimiento de las Obras Muertas, Parte 6. Sección 14.

Todos los textos citados, son de la versión Bíblica: Reina-Valera de 1960.

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