Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

A los pies de Cristo: el lugar del redimido

María aparece tres veces en el Evangelio, siempre a los pies de Cristo: como discípula, como afligida y como adoradora. Allí encontramos el lugar más apto para la vida redimida.

Vemos a María tres veces en el Evangelio, y cada vez la encontramos en la misma postura: a los pies de Jesús. Cuando tenemos nuestro primer atisbo del hogar de Betania, hallamos a Martha en su actitud característica, sirviendo; y a María la vemos sentada a los pies del Maestro, escuchando con avidez sus palabras. Nuestra siguiente visión de María es cuando Jesús volvió a Betania después de la muerte de Lázaro, y las hermanas salieron a su encuentro. Otra vez está a los pies de Cristo, esta vez en profundo dolor, buscando consuelo. Aquí, por tercera vez, la hallamos a los pies de Cristo, y ahora es para honrar a su Señor.

Pensamos, pues, en María como una mujer que siempre estuvo a los pies de Cristo. En los días luminosos y comunes, se sentaba allí como discípula, mirando hacia su rostro, bebiendo sus palabras y absorbiendo su espíritu en su alma. Cuando llegó el dolor, acudía a sus pies por consuelo, derramando allí su tristeza, levantando los ojos a su rostro en busca de alivio. Luego, cuando la prueba había pasado y había gozo y victoria en su lugar, la encontramos de nuevo en su lugar habitual, honrando a Jesús con los regalos más ricos de su corazón. No hay lugar más apto para la vida redimida que a los pies del Salvador.

En su ofrenda, María trajo lo mejor que tenía, el regalo más precioso de toda su posesión. Siempre debemos llevar lo mejor a Cristo. Ningún perfume del mundo es tan precioso para Él como el amor de los corazones humanos. Debemos ofrecerle nuestro mejor amor, dándole el primer lugar en nuestros afectos. Debemos darle lo mejor de nuestras vidas: nuestra juventud en toda su frescura y pureza, nuestro cuerpo y nuestra mente cuando estén en su mejor momento. Debemos darle lo mejor de nuestro tiempo, no solo los momentos cansados del desaliento, sino las horas en que estamos más despiertos. Debemos darle lo mejor de nuestros servicios, realizando para Él nuestra obra más fina de toda clase.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: At His Feet

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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