Acércate, alma sedienta, con santa osadía; no con la presunción del que se apoya en su propia justicia, sino con la confianza del que ha sido escogido, llamado, perdonado y justificado. Acércate con la humilde valentía de un hijo, con la confianza sencilla de quien sabe que es amado. Eres caro a tu Padre, dulce es tu voz para Él, preciosa tu persona aceptada en su Amado. No puedes acercarte con demasiada osadía, ni con demasiada frecuencia, ni con peticiones demasiado grandes. Vienes a un Rey, y ese Rey es tu Padre, que te contempla en su Hijo amado. Él extiende ahora el cetro de oro y dice: «Acércate; ¿cuál es tu petición?». Trae tu necesidad temporal, trae tu necesidad espiritual; pide lo que quieras y te será concedido.
Si tu deseo es decir: «Señor, quiero más gracia para glorificarte, más sencillez de mente y pureza de mirada, una conducta más santa y recta, más mansedumbre, paciencia y humildad; quiero conocer más a Jesús, ver más de su gloria y vivir más simplemente de su plenitud», esos son deseos benditos y santos: el Espíritu intercede en ti según la voluntad de Dios. Vela con diligencia contra todo enfriamiento en el espíritu de oración, pues la oración mantiene vivas y sanas las gracias del alma. Si la oración declina, todo declina; mas si perseveras, el Señor cumplirá los deseos de tu corazón.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - November 2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.