El principio de la fe es enteramente divino: no es creado por poder humano, mandado por autoridad humana ni sostenido por recursos humanos. "La fe es don de Dios." Jesús es su autor y consumador. Es una dádiva libre, inmerecida y no comprada, dada al pobre por su pobreza, al vil porque es indigno y al quebrantado porque no tiene con qué pagar. Tal es la fe que la Biblia enseña.
No hay perfección de Cristo de mayor gloria a sus ojos que su fidelidad. Si la veracidad de Cristo pudiera ser cuestionada, ninguna confianza firme podría depositarse en nada de lo que él es, hace o dice. Pero como él no solo es veraz, sino que es la verdad, y su palabra está eternamente fijada, él se digna apelar a nuestra confianza y dice: "Solo creed." ¿Hemos tenido alguna vez razón para dudar de su palabra? No, nunca. Ha hecho a menudo más de lo que prometió, nunca menos. Como Mediador y Sumo Sacerdote de su Iglesia, es prerrogativa especial de Cristo ocuparse de las oraciones de sus santos: de pie entre Dios y el suplicante, intercepta la petición, la purifica de toda mancha, la despoja de imperfecciones, suple sus deficiencias y, mezclándola con sus propios méritos y perfumándola con el incienso de su sacrificio, la presenta al Padre. Así el creyente tiene un Abogado con el Padre que vive siempre para interceder. Con el trono de la gracia accesible a cada momento, con el Espíritu Santo sugiriendo cada necesidad, con Cristo presentando la petición y con un Padre que inclina su oído para responder, ciertamente podemos "confiar y no temer". "Acerquémonos... en plena certidumbre de fe."
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - January 24
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.