Cuando debemos salir del regazo del afecto humano
«Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo». Salmo 23:4
La más solitaria de todas las experiencias humanas es la de morir. El amor humano no puede pasar más allá del borde del valle.
Pero no necesitamos estar solos ni aun en la más profunda de todas las soledades, pues si somos de Cristo podemos decir: «Sin embargo, no estoy solo, porque mi Salvador está conmigo». Cuando las manos humanas suelten las nuestras, Él las sostendrá con mayor firmeza. Cuando los rostros amados se desvanezcan, el suyo brillará sobre nosotros en toda su gloria resplandeciente. Cuando debamos salir del regazo del afecto humano, será solo para entrar en el abrazo de los brazos eternos, en el regazo de Cristo. Así, la soledad de la muerte se llenará de compañía divina.
«Deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor». Filipenses 1:23
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: When we must creep out of the bosom of human affection
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.