Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Adora a Dios con el corazón limpio y reconciliado

Antes de acercarnos a Dios en oración debemos examinar el corazón y buscar la reconciliación, pues la adoración verdadera nace de un espíritu libre de amargura y rencor.

Hay algo que hacer antes de que nos arrodillemos a orar en nuestro aposento, o comencemos nuestra adoración en el santuario, o nos acerquemos a la mesa del Señor. Debemos mirar hacia dentro, a nuestro propio corazón, antes de mirar hacia arriba, al rostro de Dios.

¿Estamos listos para orar? ¿Están fuera del camino los obstáculos? ¿Está nuestro corazón preparado para la adoración? La adoración que más agrada a Dios es el amor en el corazón. Él no halla placer en los sacrificios, las ceremonias y las ordenanzas mientras el corazón está lleno de amargura. No le importan nuestras profesiones de amor hacia Él mientras aborrecemos a nuestro hermano. «Si alguno dice: “Amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?».

Si, pues, queremos que nuestra adoración sea aceptable a Dios, debemos asegurarnos de acercarnos a su presencia con corazones limpios de toda amargura, ira, venganza y malicia. Así, todo acercamiento a Dios en oración requiere examen propio. Y si recordamos que hemos perjudicado a alguien, o que hay alguna enemistad o contienda, debemos buscar la reconciliación antes de orar. Al menos, debemos procurar que nuestro propio espíritu esté completamente limpio de toda amargura antes de acercarnos al altar de Dios.

Esta norma está dispuesta para mantener nuestros corazones siempre libres de ira. Pablo aconseja que no dejemos que el sol se ponga sobre nuestra ira. Ningún día debería cerrarse sobre nosotros con ira en el corazón. Puede que nunca veamos otro día, y no deberíamos acostarnos a dormir albergando amargura contra ninguna otra persona.

La oración de la noche debería limpiar nuestro espíritu de todo sentimiento de ira, al orar: «Perdónanos nuestros pecados, como también nosotros perdonamos a los que pecan contra nosotros».

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Acceptable Worship

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura