Los magos no se contentaron con adorar al Rey y rendirle homenaje con palabras o posturas, sino que también depositaron sus regalos a sus pies. No basta con cantar a Cristo nuestros himnos de alabanza, postrarnos ante él en reverente adoración y expresar con palabras el homenaje del corazón. Debemos también traer nuestros dones, las prendas de nuestro amor, para ponerlas a sus pies.
Hay mucho sentimentalismo vacío en la consagración de muchas personas. Es solo sentimiento, y cuando llega el momento de dar, sacrificarse o servir de verdad, el sentimiento desaparece al instante. La gente canta himnos misioneros con gran fervor y, cuando la bandeja de la ofrenda pasa por delante, siguen cantando y dejan que la bandeja pase sin detenerse. Piden a Dios que envíe obreros a su viña, pero ellos mismos no responden al llamado de Dios a ser obreros y mensajeros. Necesitamos aprender la lección de que nuestro cantar y orar nunca pueden ir más allá de nuestro vivir.
Estos magos no solo trajeron regalos, sino regalos ricos y costosos. Debemos traer lo mejor: nuestro oro, incienso y mirra, el vaso de alabastro del amor más profundo de nuestro corazón y lo mejor de toda nuestra vida y servicio. Con demasiada frecuencia damos a Cristo solo lo que sobra después de haber tomado todo lo que deseamos para nuestro propio gusto o para nuestros propios ambiciones. ¡Dejemos siempre que él tenga lo mejor!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - December 25
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.