Mañana y noche

Alabanza que nunca cesa, día y noche

El canto ininterrumpido del templo enseña al creyente a cultivar una gratitud constante y una alabanza perpetua que envuelve la tierra entera.

Bien fue ordenado así en el templo, que el canto sagrado nunca cesaba; pues los cantores alababan al Señor para siempre, cuya misericordia permanece para siempre. Como la misericordia no cesó de regir ni de día ni de noche, tampoco la música silenció su santo ministerio.

Mi corazón, hay una lección dulcemente enseñada en el canto incesante del templo de Sion: tú también eres un deudor constante; cuida de que tu gratitud nunca falte. La alabanza de Dios es constante en el cielo, que será tu morada final; aprende a practicar el eterno aleluya. Alrededor de la tierra, mientras el sol esparce su luz, sus rayos despiertan a creyentes agradecidos a entonar su himno matutino, de modo que por el sacerdocio de los santos se mantiene una alabanza perpetua a todas horas; envuelven nuestro globo en un manto de acción de gracias, y lo ciñen con un cinturón dorado de canto.

El Señor siempre merece ser alabado por lo que Él es en Sí mismo, por Sus obras de creación y providencia, por Su bondad hacia Sus criaturas, y especialmente por el acto trascendente de la redención, y todas las maravillosas bendiciones que de ella fluyen.

Siempre es beneficioso alabar al Señor; alegra el día y ilumina la noche; aligera el trabajo y suaviza la tristeza; y sobre la alegría terrenal derrada un resplandor santificador que la hace menos propensa a cegarnos con su resplandor. ¿No tenemos nada que cantar en este momento? ¿No podemos tejer un canto con nuestras alegrías presentes, o nuestros pasados libramientos, o nuestras futuras esperanzas? La tierra entrega sus frutos de verano; el heno está recogido, el grano dorado invita a la hoz, y el sol, deteniéndose largo tiempo para brillar sobre una tierra fecunda, acorta el intervalo de sombra para que alarguemos las horas de devoto culto. ¡Por el amor de Jesús, seamos movidos a cerrar el día con un salmo de santificado gozo!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: July 31 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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