El apóstol concluye con alabanzas a Dios. Debemos mirar a Dios, en medio de toda nuestra debilidad y temores, no como a un enemigo, sino como a un Padre, dispuesto a compadecerse de nosotros y ayudarnos. Debemos dar gloria a Dios como a un Padre. La gracia y el favor de Dios, que disfrutan las almas reconciliadas, junto con todas las gracias en nosotros que de ello proceden, nos han sido comprados por el mérito de Cristo y aplicados por su intercesión a favor nuestro; y por tanto se llaman con justicia la gracia de nuestro Señor Jesucristo.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Philippians 4:20-23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.