Pensamientos matutinos

Amar a Cristo también es obedecerle

Amar a Jesús se reconoce en obedecerle: sus mandamientos no aplastan, orientan. Cada decisión cotidiana se vuelve adoración cuando el corazón busca agradarle.

Cuando Jesús dice «Si me amáis, guardad mis mandamientos», no ofrece una fe sin fruto. La obediencia no es un medio para comprar Su favor, sino la respuesta natural de un corazón transformado. Como Rey de su pueblo, su gobierno se reconoce cuando sus enseñanzas atraviesan lo cotidiano, incluso lo pequeño.

No basta declarar amor y al mismo tiempo reservar zonas secretas de desobediencia. Cada día trae una decisión concreta: revisar la conducta, pedir dirección, dejar de justificar lo pequeño. Busca con perseverancia la Escritura y pregunta con verdad: «Señor, ¿qué quieres de mí aquí y ahora?». Cuando la fe madura, obedecer deja de parecer carga y se vuelve descanso interior, porque se camina con propósito. Entonces la obediencia no es rigidez sino relación: no para probarte a ti, sino para unirte más al carácter de Cristo.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - April 17

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura