Pensamientos vespertinos

Amar a los hermanos necesitados es amar al mismo Cristo

La generosidad cristiana con los pobres es un rasgo eminente del amor fraternal. Al socorrer al necesitado, encontramos a Cristo en el camino y recibimos un gozo peculiar que supera con creces lo que damos.

La liberalidad cristiana que alivia las necesidades de los pobres del Señor es un atributo eminente del amor fraternal de la sola familia. La mayor parte del pueblo del Señor es pobre en cuanto a este mundo. Dios ha prometido dejar en medio de su pueblo un pueblo pobre y afligido que confíe en él. A los pobres la iglesia los tendrá siempre consigo: son un legado precioso confiados a su cuidado por el Señor ascendido.

La línea del deber cristiano respecto a ellos es clara. Ya en la antigua dispensación encontramos más que un sombreado tenue de este deber: si tu hermano se empobrece, le socorrerás; no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano, sino que la abrirás ampliamente y le darás lo suficiente para su necesidad, sin que tu corazón se entristezca al dar. Este deber se vuelve aún más obligatorio bajo la dispensación cristiana, como lo enseña nuestro lema: no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y de verdad. El apóstol también manda a los ricos que no sean altivos ni pongan su esperanza en las riquezas inciertas, sino en el Dios vivo, que sean ricos en buenas obras, prontos para repartir y comunicar. Así, por amor nos servimos unos a otros.

¡Qué santa delicia de sentimiento ha asociado el Señor con el cumplimiento de este deber! ¿Quién no ha experimentado, al obedecer este dulce y hermoso precepto, una bendición peculiar? ¿Quién no ha sentido que es más bienaventurado dar que recibir; que el mayor desembolso redunda siempre en el mayor aumento; y que, al suplir la necesidad de Cristo en sus pobres y afligidos representantes, Cristo mismo nos sale al encuentro con alguna manifestación de su grata aprobación? Ver solo a Cristo en ellos, amar a Cristo en ellos y servir a Cristo en ellos, traería descubrimientos más dulces de su morada en nuestra alma. Cuando el caso de necesidad se presente, escuchemos su voz: «En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - December 22

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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