Oh Señor, bendita fuente de toda dicha y gozo, acércate a mí esta mañana en tu gran misericordia. Todos los consuelos de la criatura son emanaciones tuyas; tu favor es vida, tu desagrado peor que la muerte. Al perderte lo perdemos todo; al tenerte nada nos puede faltar. He de reconocer, con vergüenza y confusión de rostro, que no he buscado así mi verdadero gozo en ti: he ido en pos de sombras fugaces que una a una se me han escurrido de las manos, y he adorado y servido a la criatura más que al Creador, que es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.
Señor, hazme ver que nada fuera de ti mismo puede satisfacer los anhelos de mi naturaleza inmortal. Destétame de lo perecedero y concédenme acatar reverentemente cuantos medios emplees para devolver a ti mi corazón errante, tú, la única porción que sacia mi alma. Más bien, Señor, someterme a la disciplina más dura que escuchar las palabras marchitadoras: «Efraín se ha adherido a los ídolos; déjalo». Que sienta que tu presencia y amor compensan la pérdida de todo gozo terrenal; y recuerda siempre que tú declaras: «Polvo eres, y al polvo volverás». A medida que cada puntal que alegró mi peregrinación se tambalea y cae, que yo sepa lo que es habitar en el lugar secreto del Altísimo y reposar bajo la sombra del Todopoderoso.
Bendito Salvador, echo sobre ti toda mi carga. Tú notas desde tu trono los dolores de cada corazón abrumado. Todo otro amor es imperfecto; toda otra simpatía es egoísta excepto la tuya. Que mis afectos te estén consagrados y que mi gozo sea servirte. Rocíame esta nueva mañana con la sangre del pacto, y que mi corazón se vuelva un pequeño santuario de alabanza, respirando la atmósfera del cielo. Que Dios mismo esté tan entronizado en mis afectos, que pueda decir, comparándolo con todo lo que el mundo puede dar: «No hay nadie en la tierra que desee fuera de ti». Por amor de Jesús. Amén.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: FOR WEANEDNESS FROM THE CREATURE
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.