«Hay cosa maldita en medio de ti, oh Israel; no podrás sostenerte ante tus enemigos hasta que quiten de en medio de ti la cosa maldita.» Josué 7:13
«Habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia.» 2 Pedro 1:4
El pecado conocido, en todas sus diversas formas, es una cosa maldita que nos priva de la protección de Dios y nos impide sostenernos ante nuestros enemigos. He aquí, pues, la severidad de Dios (Josué 7:21-26), y sé más diligente. Apresúrate a huir de la concupiscencia del mundo, especialmente de la concupiscencia de los ojos, que es el amor al dinero. Rompe incluso las ataduras más sutiles y engañosas de la injusticia. A menos que se saquen las astillas del mamón de injusticia, la herida no podrá curarse. Examínate, además, de cerca en otras cosas, y cualquier concupiscencia pecaminosa que se halle en tu pecho, despréndete de ella y huye, o no deberás extrañarte de ser tan débil en espíritu. El que no resiste los movimientos pecaminosos de su corazón muy fácilmente dará rienda suelta a sus manos y a su lengua. Pero el que somete de inmediato las corrupciones internas, con certeza será preservado de que estallen en acciones pecaminosas. Oh Señor, líbrame de toda cosa maldita y guarda mi corazón siempre bajo tu inspección y disciplina más estricta. Lléname de Ti mismo; entonces estaré por encima de codiciar las cosas pobres de la tierra.
¿Por qué mis pasiones han de mezclarse con la tierra, y así envilecer mi nacimiento celestial? ¿Por qué he de apegarme a las cosas de abajo, y dejar ir a mi Dios, a mi Salvador?
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — November 15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.