Es humano y muy común tratar de echar la culpa a otros cuando hemos pecado. Compárese la conducta de Saúl cuando Samuel lo acusó de desobediencia al perdonar al rey y al mejor botín de los amalecitas: echó la culpa sobre el pueblo. ¡Cuánto más noble es la conducta de David en esta ocasión! El pecado no había sido sólo suyo, pero él ve únicamente su propia parte en él. Ve al pueblo sufriendo bajo un golpe que siente que él mismo debería estar soportando, y clama a Dios para que levante su mano de ellos y la deje caer sobre él.
La lección es para todos nosotros. Nunca debemos tratar de trasladar a otros la culpa de nuestros pecados o errores, sino cargarla nosotros mismos. Si llegan penalidades o sufrimientos por nuestras malas acciones, debemos soportarlos y no dejar que caigan sobre inocentes mientras nosotros escapamos.
Otra cosa digna de notar aquí es que el arrepentimiento de David se profundizó bajo el juicio divino. Algunas personas se vuelven rebeldes cuando son castigadas; pero el camino correcto, cuando hemos pecado y cuando llega el castigo, es arrimarnos más a Dios y humillarnos más ante él. Ese es el espíritu que agrada a Dios y recibe bendición de su mano.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - June 9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.