Cuando Dios atrae a su pueblo cerca de sí, no lo hace de manera mecánica. Son atraídos, no con cuerdas de hierro, sino con cuerdas humanas; la idea es la de algo sensible, humano, tierno, conmovedor; no como si Dios pusiera un brazo de hierro sobre su pueblo para arrastrarlo hacia sí, quisiera o no venir. Esto no sería gracia ni la obra del Espíritu sobre el corazón. Dios no actúa así mediante una fuerza mecánica. Por eso leemos: "Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder" (Salmo 110:3). Él toca su corazón con su dedo gracioso, como al grupo de hombres a quienes así inclinó para que siguieran a Saúl (1 Samuel 10:26); comunica a su alma tanto fe como sentimiento; derrite, ablanda y humilla su corazón mediante el sentido de su bondad y misericordia; pues es su bondad, sentida y realizada experimentalmente, lo que conduce al arrepentimiento.
Si usted ha sentido alguna vez un secreto y sagrado impulso de su alma hacia el cielo, no fue compulsión, ni violencia, ni unaconstraint mecánica, sino un brazo de piedad y compasión descendido hasta lo más hondo de su corazón, el cual, tocando su espíritu íntimo, lo elevó al seno de Dios. Fue algún toque gracioso como aquel del Cantar de los Cantares: "Mi amado metió su mano por la abertura de la puerta, y mis entrañas se conmovieron por él." Fue alguna visión de su bondad, misericordia y amor en el rostro de un Mediador, con algún destello de su piedad y compasión hacia usted que ablandó, quebrantó y derritió su corazón. No fue usted empujado a latigazos y azotes, sino bondadosamente atraído con cuerdas humanas, que parecían tocar todo sentimiento tierno y entrar en lo más profundo de su alma.
¿Y por qué es esto? Porque es como hombre que nuestro bendito Señor es el Mediador; es el hombre Cristo Jesús, el hombre que gimió y suspiró en el huerto, el hombre que colgó sobre la cruz, el hombre que yació en el sepulcro, el que ahora es el hombre a la diestra del Padre, y sin embargo Dios-hombre; pues es por su humanidad por la que nos acercamos a Dios. Así como su sangre, que fue sangre de humanidad; y sus sufrimientos, que fueron sufrimientos de humanidad; y su sacrificio, que fue sacrificio de la humanidad; y su muerte, que fue muerte de la humanidad; a medida que estos son abiertos con poder divino, forman, por así decirlo, un medio por el cual podemos acercarnos a Dios sin terror, sin alarma, porque Dios en Cristo se manifiesta como todo amor.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: February 12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.