Porciones diarias

Aun en la oscuridad volveré a mirar tu santo templo

Cuando Jonás sintió que era echado de la presencia de Dios, conocía la dulzura de esa presencia. El alma viva se distingue porque sin Dios todo es esterilidad y muerte, y nada la sacia sino el resplandor de su rostro. ¿No es esa tu experiencia?

Cuando el pobre Jonás pronunció estas palabras, lo hizo desde la misma amargura de su corazón; sentía que era arrojado de la presencia graciosa de Dios. Pero debía haber conocido experimentalmente algo de la dulzura de la presencia manifestada de Dios; debía haber gustado que el cielo estaba en ella y que toda su dicha se centraba allí. Debía haberla disfrutado para saber que, si la presencia de Dios no se siente en el alma, solo queda una escena estéril de sombra y muerte, y que ser «echado de su presencia» era el comienzo del infierno en la tierra.

Aquí se distingue un alma viva de todas las demás, ya estén muertas en pecado o muertas en una mera profesión. La persuasion de que solo en Dios hay dicha verdadera; el sentimiento de miseria e insatisfacción con todo lo que no sea el Señor y todo lo que quede corto de su presencia manifestada, eso es lo que estampa la realidad de la vida de Dios en el alma de un hombre. Los meros profesantes de religión no sienten miseria, insatisfacción ni desdicha si Dios no resplandece sobre ellos. Mientras el mundo sonría y tengan cuanto el corazón pueda desear, mientras los sostenga la esperanza del hipócrita y los arrulle la suave brisa de la adulación, están satisfechos de navegar por la corriente de una profesión muerta. Pero no es así con el alma viva; a veces jadea tras las sonrisas de Dios, sed su presencia manifestada, se siente insatisfecha con el mundo y todo lo que ofrece si no halla al Señor y no disfruta la luz de su rostro. Donde esto se experimenta, estampa a un hombre como quien tiene la gracia de Dios en el corazón.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: June 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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