Pensamientos para la hora quieta

Betel, Mara y Refidim: la vida del creyente

Los nombres y lugares del Antiguo Testamento reflejan la experiencia variada del cristiano: dureza, amargura, refrigerio, lucha y paso seguro hacia la promesa.

La historia del Antiguo Testamento

Solo con tomar la historia del Antiguo Testamento, ¡cuán elocuentes son sus nombres y sus recuerdos para la experiencia variada y accidentada del cristiano!

He aquí su Betel —la áspera y pedregosa almohada de la dureza y el sufrimiento; pero está al pie de una escala celestial, por la que suben y bajan ángeles de consolación.

He aquí un Mara —el estanque amargo del dolor, pero en el cual es arrojado el árbol de la sanidad divina.

He aquí las Palmeras y los Pozos de Elim, símbolo a la vez de sombra y de refrigerio en la marcha por el desierto de la vida.

Aquí ha llegado a Refidim, también con su doble emblema y significado: la combinación de los dos factores en la vida del creyente —lo activo y lo pasivo— la obra y la oración —Josué combatiendo en el valle; Moisés, Aarón y Hur en suplicación en la cumbre del monte.

He aquí el sombrío río fronterizo; pero a través de su corriente el verdadero Arca del Pacto precede a las huestes de Israel, conduciéndolas con seguridad a la tierra prometida.

Podemos escribir sobre todo: «Memoria abundante proclamarán de tu gran bondad.» El último de estos recuerdos se canta en el cielo —«Pasaron a pie por el diluvio —¡allí nos alegramos en Él!»

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: Thoughts for the Quiet Hour — Excerpts — 72

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura