Pensamientos vespertinos

Cánticos que Dios regala en la noche

Solo Dios puede inspirar cánticos en la noche oscura del creyente; en medio de la aflicción, una fuente escondida de gozo y paz hace del santo un hombre verdaderamente dichoso.

¡Cánticos en la noche! ¿Quién puede crearlos? ¡Armonía a medianoche! ¿Quién puede inspirarla? Dios puede, y Dios lo hace. El «Dios de toda consolación», el «Dios que consuela a los abatidos», el «Dios de esperanza» que hace surgir el «lucero de la mañana» sobre el paisaje sombrío, el «Dios de paz» que él mismo da paz siempre y de toda manera: incluso Él, nuestro Creador y Redentor, da cánticos en la noche. La música, dulce en todo tiempo, es la más dulce en medio de la sublime quietud de la noche.

Pero hay cánticos más ricos y música más dulce aún: los cánticos que Dios da y la música que Jesús inspira en la larga noche oscura de la peregrinación del cristiano. Un santo de Dios es, entonces, un hombre feliz. Y muchas veces lo es más cuando otros lo juzgan más miserable. Cuando contemplan con piedad sus adversidades y sus cargas, y notan en silencio el conflicto de pensamientos y sentimientos que se agita en su interior —junto al cual la prueba externa es solo una burbuja en la superficie— y lo creen digno de compasión, aun entonces hay un manantial escondido de gozo, una corriente subterránea de paz en lo profundo del alma, que lo hace, aunque afligido y disciplinado, un hombre dichoso y envidiable. «Bienaventurados los que ahora lloran, porque ellos recibirán consuelo».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - January 2

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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