La Hora de Silencio

Como ave que protege su nido

El Señor cobija a su pueblo como ave que protege su nido: lo ampara, lo ama y padece por él, mostrándonos el amor tierno y victorioso de Dios.

«El Señor de los ejércitos hoverá sobre Jerusalén y la protegerá como ave que protege su nido.» Isaías 31:5

Como aves que aletean sobre sus nidos con alas trémulas y palpitantes, así protegerá Jehová a su pueblo.

Así Dios me ampara. Como el ave que cría sobre sus polluelos cuando alguna amenaza se cierne, Él resguardará y asegurará mi alma. Mis mayores peligros son los espirituales — mi propia carne pecaminosa. Pero más cercanas y más poderosas son la sombra de las alas guardianas de Dios.

Y Dios me ama. Pues Él es como un ave madre, dice el profeta, tan tierno, tan solícito, tan inconquistablemente compasivo. No solo tiene el fuerte brazo derecho de un padre; tiene un corazón maternal extraña, maravillosa, inescrutablemente afectuoso. No hay mujer, no hay madre tan mansa.

Y Dios padece por mí. El ave madre quizá haya de entregar su vida defendiendo a sus polluelos. ¿No es una pequeña y curiosa parábola del Calvario? Conozco la gracia de mi Señor Jesucristo — cómo bebió la copa amarga, cómo mandó que la espada de la justicia divina lo hiriera. Tengo descanso eterno mediante su dolor.

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — Isaiah 31:5

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

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