La Hora de Silencio

Como el rocío: la promesa silenciosa de Dios

Dios promete ser como el rocío para su pueblo: beneficioso, silencioso y discriminante, transformando el alma de un yermo en un dulce jardín suyo.

"Seré a Israel como el rocío." Oseas 14:5

Oseas, más que la mayoría de sus compañeros profetas, es el profeta del amor de Dios. Con maravillosa virtud y sanidad en ellas, estas antiguas sentencias suyas deberían caer sobre mi corazón.

"Seré como el rocío", me dice Dios por medio de este antiguo mensajero y siervo de su familia. ¡Qué palabra tan buena es esa!

Nada hay más beneficioso que el rocío. Refresca la tierra caliente y cansada. Reaviva su belleza desvanecida. Hace brotar su fruto — la hierba y el trébol y los cereales. Así también Dios, en su misericordia y gracia, promete que tratará conmigo. Cambiará mi alma y mi vida, de un yermo, en su dulce jardín.

Pero nada hay más callado y silencioso que el rocío. No hace ruido alguno mientras cumple su obra graciente. Es tan silencioso — como es poderoso. No hay en sus operaciones nada del zumbido y el bullicio de la maquinaria del hombre. Así también Dios realiza en mí sus milagros de regeneración y renovación — y su presencia no es vista en absoluto por el mundo de afuera. Pero yo veo, y conozco, y amo, y alabo.

Y nada es más discriminante y aislante que el rocío. Cae sobre el ancho mundo — sobre campo y bosque y colina. Cada brizna de hierba recibe su propio frescor y vivificación y bendición. Así Dios me asegura que no me olvidará ni me pasará por alto en la vasta y atestada multitud. Sobre mí, aun sobre mí, descenderán las lluvias de su rica bendición, ¡como si yo fuera su único y solo hijo!

¿No es esta acaso la promesa misma que necesito?

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — Hosea 14:5

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura