Pensamientos vespertinos

Confianza serena cuando Dios quita lo que más amamos

En medio del dolor más profundo, el creyente descubre que la mano que quita es la misma que ama, y que Dios nunca cuidó más de sus hijos que cuando los llama a confiar.

Cristiano afligido, Dios ha herido, y el golpe ha caído con peso. La bendición que creías imprescindible, la última que pensabas que te sería arrebatada, tu Padre celestial la ha tomado. ¿Por qué ha hecho esto? Para mostrarte lo que Él puede ser en tu extrema necesidad. En los primeros momentos de la calamidad resulta difícil para la fe ver cómo puede ser bueno padecer así; pero calla y espera el desenlace. Aleja de tu mente todo pensamiento duro acerca de Dios, sofoca en tu pecho toda rebelión, refrena en tus labios toda queja, y póstrate manso, sumiso y en silencio ante la voluntad soberana y justa de tu Padre.

Las bendiciones que brotarán de esta aflicción, como flores primaverales sobre la tumba donde lloras, demostrarán que Dios nunca te amó con mayor profundidad, nunca estuvo más empeñado en tu bien, ni pensó más en ti que en el instante en que su mano bajó a tu ser querido. Recibe el testimonio de quien ha probado, hasta el fondo, la misma copa de dolor que tu Padre ahora mezcla para ti. Bebámosla sin murmurar: es la copa del Padre. Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece de nosotros aun mientras prepara y entrega el trago. Es amarga, pero no con la amargura de la maldición; es oscura, pero no con el ceño de la ira; la copa está llena hasta el borde, pero no contiene ni una gota de ira.

El mundo se ve sombrío, la vida ha perdido un encanto, el corazón está herido y marchito como la hierba; algunos de tus afectos terrenales más queridos han bajado al sepulcro. Pero aquel que retiró la bendición es más grande y más amado que la bendición misma, y sigue siendo el mismo que cuando te la concedió. Jesús es glorificado cuando descansamos en Él y nos aferramos a Él como nuestra porción, aun cuando se marchitan las flores de la hermosura terrenal y los consuelos espirituales más preciosos. Él esconde las flores, pero no se esconde a sí mismo; en amor las traslada a su jardín celestial, y en amor nos acerca a su corazón. ¡Oh, incomparable amor de Jesús!

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - October 27

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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