Una vida que resplandece

Conformados a la imagen de Cristo

La contemplación del rostro de Cristo en los evangelios enciende en el creyente la esperanza de ser transformado algún día a su imagen, pues hemos sido predestinados a ser conformados a la semejanza del Hijo de Dios.

«En cuanto a mí, contemplaré tu rostro en justicia. ¡Quedaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza!» Salmo 17:9

Apenas comenzamos a contemplar el hermoso rostro que nos mira desde los capítulos del evangelio, cuando surge en nuestros corazones una gran esperanza. ¡Podemos llegar a ser como Jesús! En verdad, si somos hijos de Dios, llegaremos a ser semejantes a Él. Estamos predestinados para ser conformados a su imagen. No importa cuán débilmente resplandezca ahora la belleza divina en nuestras vidas manchadas e imperfectas; algún día seremos semejantes a Él. Mientras luchamos aquí con imperfecciones e invalidees, sin que se perciba aún apenas un rasgo de semejanza a Cristo en nuestra vida, todavía podemos decir, cuando vislumbramos la gloriosa hermosura de Cristo: «¡Algún día seré como eso!»

«Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó para ser conformes a la imagen de su Hijo.» Romanos 8:29

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: AFTER HIS LIKENESS

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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