Considera a Jesús

Considera a Jesús en medio de la aflicción

Jesús nació para sufrir y destruir la obra del diablo. Su aflicción, venida de Dios y de los hombres, del alma y del cuerpo, se vuelve escuela donde aprendemos obediencia y nos asemejamos a nuestro Señor.

Para esto Jesús nació. Su misión al mundo la implicaba. En el justo arreglo de Dios, el pecado y el sufrimiento, así como la santidad y la dicha, son uno e inseparables. Vino a destruir las obras del diablo; y el pecado, siendo la obra maestra de Satanás, Jesús solo pudo destruirlo sufriendo Él mismo, así como solo pudo abolir la muerte muriendo Él mismo. Fue en verdad un varón de dolores y familiarizado con el quebranto.

He aquí las palabras conmovedoras: «Fue afligido». Considera con cuidado, alma mía, las aflicciones de tu Señor. El primer rasgo que se presenta es que fue afligido por Dios. «Nosotros le tuvimos por herido de Dios y abatido». ¿Fue Jesús, pues, afligido de Dios? Así somos nosotros. El Dios que le hirió nos hiere; la mano paternal que mezcló su copa prepara la nuestra. Remite, alma mía, todas tus pruebas a Dios; no te agites entre las olas de las causas segundas, sino rastrea toda aflicción, por oscura que sea, directamente a la sabiduría, la justicia y el amor de tu Padre celestial.

Jesús fue afligido por los hombres: «Despreciado y desechado entre los hombres». Cuántas de nuestras pruebas y cuántas de nuestras heridas brotan de la misma fuente. Fue afligido en el alma: «Mi alma está triste hasta la muerte». ¿No es la tristeza del alma la mayor de todas? Y fue afligido en el cuerpo, soportando sufrimientos que superan infinitamente los nuestros, y sufridos por ti. La aflicción fue además una escuela para Jesús: aprendió obediencia por lo que padeció. No menos lo es para nosotros. La sagrada disciplina de la tristeza nos transforma en cristianos auténticos, y contemplando al Salvador humilde exclamamos: «De oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven». Si este es el fruto de la aflicción, deja que la hoz te corte, el horno te funda y el trillo te golpee; no hará sino conformarte más de cerca a tu Señor, quien también fue afligido y sufrió.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Consider Jesus– as Afflicted

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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