Las vigilias matutinas

Consuelo divino para cuando el camino se oscurece

Las pruebas que Dios envía tienen el propósito de mostrarnos la preciosidad de Cristo y enseñarnos a apoyar todo nuestro peso en su brazo sostenedor.

Bendito Señor, que me has permitido acercarme de nuevo al trono de la gracia, ilumina hoy mi corazón. Que emprenda los deberes y pruebas de la jornada con un alma sosegada y en paz contigo, aun entre las inquietudes de la vida.

Te bendigo porque puedo cantar de tu misericordia y también de tu juicio. Tus tratos bien podrían haber sido de pura ira, pero incluso los más severos están templados por tu amor. Ojalá cumplan su propósito de llevarme al único descanso verdadero del alma, en el seno de su Dios.

Cuántas veces envías tribulaciones para que tu pueblo vea más de tu mano y más de tu misericordia, y cuántas veces, en aguas turbias, reconocemos la presencia del Ángel del Pacto y la plenitud de su gracia.

Mi oración ferviente es que cada prueba me revele más la preciosidad de Jesús. A medida que los apoyos terrenales se desmoronan, que yo aprenda a apoyar todo mi peso sobre Él y a dejar mi causa entera en sus manos, acudindo al amigo más cercano que un hermano, para confiarle mis necesidades y recibir consuelo de su tesoro inagotable.

Enséñame también a ver que lo más amargo entre mis pruebas es mi pecado, y a sostenerme en ti con paciente confianza.

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: FOR HELP IN TROUBLE

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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