Conviene que a menudo nos sentemos con nuestro Señor en el huerto de Getsemaní, y contemplemos a Aquel que sufre. Nunca podremos comprender más que una pequeñísima parte de la angustia de aquella hora en el huerto; sin embargo, deberíamos estudiarla con frecuencia. Algunos rasgos de su significado pueden mencionarse con reverencia.
Delante de nuestro Señor se hallaban la traición, el arresto, el juicio con toda su burla y humillación; y después, la muerte en medio de la ignominia de la cruz. Estos sufrimientos físicos por sí solos formaban una angustia terrible de soportar. Otro elemento del padecer de nuestro Señor fue la falsedad de los corazones humanos que le rodeaban. Estaban el beso traidor de Judas, la triste negación de Pedro, la huida y el abandono de los demás discípulos, el rechazo y la crucifixión por parte del pueblo al que había venido a salvar. Todo esto lo Él previó desde Getsemaní.
Pero lo que constituía la esencia misma de la angustia de Getsemaní era el hecho de que Jesús llevaba nuestros pecados. Lo que eso significó para Él, nunca podremos saberlo. Conocemos únicamente lo que nos es insinuado de forma muy velada en las profundas palabras de la Santa Escritura, que hablan de su sacrificio vicario. Son palabras como estas: «¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!» «Jehovah cargó sobre Él el pecado de todos nosotros.» «Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero.» «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición.»
Al menos estamos seguros de que la muerte de Jesús no fue como la muerte de ningún otro hombre, aun cuando aquel otro pudiera soportar todo el sufrimiento físico que acompañó la agonía de nuestro Señor. De alguna manera, aunque Él mismo era inocente y santo, y sin pecado, murió por los pecadores. El misterio nunca podremos sondearlo; pero el hecho debemos recordarlo mientras velamos con nuestro Señor en Getsemaní.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Man of Sorrows
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.