Porciones diarias

Contemplar a Cristo en gloria transforma el alma de gloria en gloria

Cuando los afectos se elevan a donde está Cristo, contemplamos su gloria con rostro descubierto y somos transformados a su imagen. Es un anticipo del cielo en la tierra, fruto de nuestra unión con la Cabeza del pacto.

Cuando nuestros deseos y afectos ascienden a donde está ahora el Señor Jesucristo, cuando, levantados de todo el humo y la niebla, el ruido y la contienda, el bullicio y el ajetreo, las ansiedades y cuidados, los afanes y los placeres, los pecados y las tristezas de esta escena terrenal, podemos en fe y esperanza, en amor y afecto, vivir por encima y más allá de todas las cosas de aquí abajo, y contemplando con rostro descubierto la gloria del Señor, "somos transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Espíritu del Señor", esto es ser hechos sentar juntos en los lugares celestiales en Cristo Jesús.

Cuando el Señor Jesús subió a lo alto entró en su gloria. A medida que le contemplamos en su gloria en fe y amor, hay el reflejo de su gloria, y los santos así favorecidos entran en el cielo mientras aún están en la tierra, y tienen el anticipo de la gloria que ha de revelarse en la venida del Señor antes de estar para siempre revestidos de ella. Ciertamente son comparativamente pocos los tan altamente favorecidos, y aun ellos sólo en contados momentos y por breves instantes; pero eso no afecta la verdad y certidumbre del hecho. Es una verdad benditísima que si somos miembros del cuerpo místico de Cristo, la deficiencia de nuestra experiencia, aunque nos prive de gran parte del gozo, no nos priva de nuestro interés en, ni de nuestra unión con, nuestra gran Cabeza del pacto, ni de los frutos que de ella brotan.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: October 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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