Porciones diarias

Coronados de misericordia tierna cada día

Dios no se satisface hasta colocar sobre el alma sanada la corona de su propio amor. Esa corona cubre nuestras iniquidades, consuela nuestras pérdidas y sella toda bendición para tiempo y eternidad.

La coronación de un rey pone el sello último y más alto sobre su autoridad. Por eso la esposa dice: "Salid, oh hijas de Sion, y contemplad al rey Salomón con la corona con que le coronó su madre." Y qué día será aquel en que el verdadero Salomón sea coronado Señor de todo. Así, hay una corona puesta sobre el alma que ha sido sanada de todas sus dolencias y cuya vida ha sido rescatada de la destrucción. Es como si Dios no pudiera quedar satisfecho hasta haber puesto la corona de su favor sobre el alma, hasta haber coronado él mismo el corazón con su propio amor.

Y ¿cuál es el efecto? Que el alma pone una corona de gloria sobre la cabeza de él. El alma recibe la corona de gracia, y Dios recibe la corona de gloria. ¡Y qué corona la suya! Cubre todas nuestras iniquidades y las esconde de la vista de Dios como una corona cubre la frente del monarca. Corona todos nuestros ensayos, por severos que hayan sido para la carne; corona nuestros desamparos poniendo sobre el corazón enlutado el favor de Dios; corona nuestras oraciones al permitirnos ver sus respuestas; y sella con misericordia todos los tratos de Dios con nosotros en providencia y en gracia. Como la corona de la reina incluye su dignidad, su poder y su realeza, así el favor de Dios puesto sobre el corazón como corona incluye y asegura toda bendición para el tiempo y la eternidad.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: June 20

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura