Crecer en gracia
Recuerda que entre tus pensamientos principales acerca del Señor Jesús, uno debe ocupar siempre un lugar prominente: que Él está siempre mirándote desde lo alto y observándote con el más tierno amor, y ordenando todas las cosas para tu bien.
A veces es medicina espiritual, otras veces es alimento espiritual; pero en todo tiempo es bien espiritual, y justamente lo que es mejor para ti. Él ve y sabe, más que cualquier otro, lo que conviene a cada día y a cada hora. Por ello, siempre que pienses en Él, piénsalo así: mirándote desde lo alto y cuidando siempre de ti.
El Espíritu Santo siempre nos asiste en nuestro pensar sereno, juicioso y orante acerca de Jesús y de su Palabra, y también en mirar a Jesús para hallar gracia que nos ayude en todo cuanto hacemos. Él nos conduce sin cesar a pensar en Cristo, a vivir para Cristo y a mirar continuamente a Cristo. En pocas palabras, el Espíritu Santo nos ayuda a mirar a Cristo para todo, y a servir a Cristo en todo.
La mente natural se pone a sí misma como centro y como fin.
La mente espiritual pone a Cristo como centro y como fin.
Cuanto más busquemos a Cristo, y menos nos busquemos a nosotros mismos, más agradaremos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Cristo es el origen y el fin tanto de la gracia en la tierra como de la gloria en el cielo.
La gracia en el corazón es la gloria en su comienzo.
La gloria en el cielo es la gracia en su plena consumación.
Crecer en gracia es vivir más de Cristo, vivir más para Cristo y asemejarse más a Cristo aquí en la tierra.
Aprender de Cristo y vivir de Cristo es la experiencia más alta del alma, aquí y en la eternidad.
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Moor
Título original: Pithy gems from Thomas Moor — 21
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Moor, publicado originalmente en Grace Gems.