Pensamientos vespertinos

Cristo acoge a los cansados y cargados

Nadie habló como Cristo. Su sabiduría y elocuencia, venidas del cielo, se consagraron a los cansados y despreciados. La frase Este recibe a los pecadores fue reproche para los soberbios y música para los afligidos.

Nunca hubo una lengua como la de Cristo: tan sabia, tan elocuente, tan diestra. Nunca hombre alguno habló como este hombre. Grecia y Roma, en su estado más glorioso, no exhibieron jamás filosofía como la que Él enseñó, ni erudición como la que mostró, ni elocuencia como la que respiró. De haberlo querido, podría haberse puesto al frente de su propia escuela y, con un gesto, atraer a sus pies a todos los poetas y filósofos de su tiempo, orgullosos de reconocerlo como Maestro. Pero no. La sabiduría y la elocuencia de este mundo no tenían encanto para Jesús. Él sacó su saber y su poder de una fuente más alta, celestial. Su filosofía era divina; su elocuencia, la de Dios. El Señor Jehová me ha dado lengua de sabiduría.

¿Y a quién consagró esa sabiduría y esa elocuencia? A los mismos que los filósofos soberbios y los doctores de su día despreciaban y abandonaban: los cansados. Los seres que Él buscaba y atraía eran los abrumados, los encorvados, los desconsolados, los pobres, los sin amigos, los desamparados, los ignorantes, los fatigados. Amaba derramar sobre ellos la plenitud de su corazón benévolo. Este hombre recibe a los pecadores fue el carácter y la misión con que se le conoció. En labios del fariseo altivo fue un reproche y una burla; pero en los oídos del pobre desamparado, de los hijos e hijas de la tristeza, la ignorancia y la miseria, cayó más dulce que la música de las esferas. Pasó de boca en boca, resonó de orilla en orilla. Entró en las moradas de la miseria y la necesidad, penetró la celda del preso y la del cautivo, y encendió una luz celestial en la habitación solitaria de la viuda y del huérfano. Miles llegaron cansados y tristes y se sentaron bajo su sombra, y miles más han estrechado contra su corazón herido el bálsamo que brotó de su cuerpo llagado, y han sido sanados.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - March 10

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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