Ataron a Cristo. Es bueno para nosotros recordar a menudo las ataduras del Señor Jesús, como atados con el que fue atado por nosotros. Al entregar al Rey, ellos, en efecto, entregaron el reino de Dios, el cual, por tanto, como por su propio consentimiento, les fue quitado y dado a otra nación.
Cristo dio a Pilato una respuesta directa, pero no quiso responder a los testigos, porque las cosas que alegaban se sabían que eran falsas, incluso el mismo Pilato estaba convencido de que lo eran.
Pilato pensó que podía apelar de los sacerdotes al pueblo, y que ellos librarían a Jesús de las manos de los sacerdotes. Pero ellos fueron más y más instigados por los sacerdotes, y clamaban: «¡Crucifícale! ¡Crucifícale!»
Juzguemos a las personas y a las cosas por sus méritos y por el patrón de la palabra de Dios, y no por la opinión común. El pensamiento de que nadie fue jamás tratado tan vergonzosamente como la única Persona perfectamente sabia, santa y excelente que jamás apareció en la tierra, conduce a la mente seria a una fuerte percepción de la maldad del hombre y de su enemistad contra Dios. Aborrezcamos cada vez más las disposiciones malas que caracterizaron la conducta de estos perseguidores.
Jesús conducido para ser crucificado (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Mark 15:1-14
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.