El sumo sacerdote debe ser un hombre, partícipe de nuestra naturaleza. Esto muestra que el hombre había pecado. Pues Dios no permitiría que el hombre pecador se acercara a él solo. Pero todo aquel es bien recibido por Dios, que se acerca a él por este Sumo Sacerdote; y ya que valoramos la aceptación ante Dios y el perdón, debemos acudir por fe a nuestro gran Sumo Sacerdote Cristo Jesús, quien puede interceder por los que se han desviado del camino de la verdad, el deber y la felicidad; uno que tiene ternura para conducirlos de vuelta de las sendas laterales del error, el pecado y la miseria. Solo aquellos que son llamados por Dios pueden esperar asistencia de él, y aceptación ante él, y su presencia y bendición sobre ellos y sobre sus servicios. Esto se aplica a Cristo. En los días de su carne, Cristo se hizo sujeto a la muerte: tuvo hambre: fue un Jesús tentado, sufriente y moribundo. Cristo dejó ejemplo, no solo de orar, sino de ser ferviente en la oración. ¡Cuántas oraciones secas, cuán pocas bañadas con lágrimas, ofrecemos a Dios! Él fue fortalecido para sostener el inmenso peso de sufrimiento que fue puesto sobre él. No hay liberación real de la muerte sino el ser llevado a través de ella. Él fue resucitado y exaltado, y se le dio el poder de salvar a todos los pecadores hasta lo sumo, que vienen a Dios por medio de él. Cristo nos ha dejado ejemplo para que aprendamos la obediencia humilde a la voluntad de Dios, mediante todas nuestras aflicciones. Necesitamos aflicción, para enseñarnos sumisión. Su obediencia en nuestra naturaleza alienta nuestros esfuerzos por obedecer, y nos lleva a esperar apoyo y consuelo bajo todas las tentaciones y sufrimientos a que estamos expuestos. Habiendo sido hecho perfecto para esta gran obra, llegó a ser el Autor de eterna salvación para todos los que le obedecen. Pero ¿somos nosotros de ese número?
Los hebreos cristianos reprendidos por su poco progreso en el conocimiento del evangelio (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Hebrews 5:1-10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.