"Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza." Hebreos 4:15
La simpatía humana en el sufrimiento es una ayuda admirable, pero la certeza de la simpatía divina es infinitamente más alentadora. Cristo da ayuda verdadera.
Se conmovió de compasión al ver a la viuda de Naín en su soledad dolorosa, y le devolvió su hijo muerto.
Lloró con María y Marta, y luego resucitó a su hermano.
Suspiró al contemplar la desgracia del sordo, y luego le abrió los oídos.
Él es "poderoso para compadecerse de nuestras debilidades", y luego concede "gracia para el oportuno socorro". Solo tenemos que llevar a Cristo nuestras flaquezas, y Él nos recibirá con gracia.
"Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar." Mateo 11:28
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Divine sympathy
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.