Jesucristo es el Alfa y la Omega de la Biblia. Él es el tema constante de sus sagradas páginas; de principio a fin dan testimonio de Él. En la creación, de inmediato le discernimos como uno de la sagrada Trinidad; le entrevemos en la promesa de la simiente de la mujer; le vemos tipificado en el arca de Noé; caminamos con Abraham cuando ve el día del Mesías; habitamos en las tiendas de Isaac y Jacob, alimentándonos de la graciosa promesa; oímos al venerable Israel hablar de Silo; y en los numerosos tipos de la ley hallamos al Redentor abundantemente prefigurado. Profetas y reyes, sacerdotes y predicadores, todos miran en una misma dirección; todos se alzan como los querubines sobre el arca, deseando mirar dentro y leer el misterio de la gran propiciación de Dios.
Aún más manifiestamente hallamos a nuestro Señor en el Nuevo Testamento, como el tema que lo penetra todo. No es una gema aquí y allá, ni polvo de oro esparcido con tibieza, sino que aquí os halláis sobre un suelo firme de oro, pues toda la sustancia del Nuevo Testamento es Jesús crucificado, y aun su sentencia final está enjoyada con el nombre del Redentor.
Siempre deberíamos leer la Escritura con esta luz; deberíamos considerar la Palabra como un espejo en el que Cristo mira desde el cielo; y entonces nosotros, mirando en él, vemos su rostro reflejado como en un espejo, oscuramente, es cierto, pero de tal manera que resulta una bendita preparación para verle tal como le veremos cara a cara. Este volumen contiene las cartas de amor de Cristo para nosotros, perfumadas por su amor. Estas páginas son los vestidos de nuestro Rey, y todos huelen a mirra, áloe y casia. La Escritura es el carro real en el que Jesús cabalga, y está pavimentado de amor por las hijas de Jerusalén. Las Escrituras son las fajas del Niño santo Jesús: desenrolladlas y encontraréis a vuestro Salvador. La quintaesencia de la Palabra de Dios es Cristo.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: June 10 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.