Aquí hay tres marcas por las cuales puedes saber si has entrado por fe en el redil. Primero, ¿tienes alguna evidencia de haber sido salvo en el Señor Jesucristo con salvación eterna? Segundo, ¿has sentido alguna libertad y santa libertad para entrar y salir del redil celestial? Tercero, ¿has hallado pasto? A veces hallando pasto en las ordenanzas de la casa de Dios; a veces en las verdades sagradas del evangelio, al leer o escuchar la palabra de verdad; y especialmente al participar por la fe de la carne y la sangre del Cordero.
Pero puede haber quienes se hallen en este estado: ven claramente que Cristo es la puerta y están plenamente convencidos de que no hay otra entrada al redil sino por él, y sin embargo no parecen haber entrado personal y experimentalmente, de modo que disfruten por sí mismos sus privilegios y bendiciones. Pero, ¿no has entrado nunca por la esperanza y la expectativa? ¿Y cómo podrías entrar por la expectativa si algo en ti, que no podrías darte a ti mismo, no esperara una bendición de Dios; si no poseyeras un principio de fe viva mediante el cual, aunque ahora débil y enfermo, te das cuenta de la dulzura de las bendiciones ofrecidas en el evangelio? ¡Cuán distinto es este estado del alma del que escala osada y presuntuosamente el muro, o toma la escalera de la propia justicia! ¡Cuánto mejor estar humildemente echado a la puerta, mirando a Jesús y anhelando entrar, rogándole que abra y te admita, que hacerte un intruso atrevido y temerario!
Hay todo para animar a la parte débil y enferma del rebaño que anhela entrar en el redil. A ellos Jesús abre los brazos y dice en su corazón y en sus oídos: "Yo soy la puerta: entra por mí, y por ningún otro camino. Hay acceso a Dios por mí, pues yo soy el camino, la verdad y la vida. Si entras por mí, serás salvo de todo lo que justamente temes y recelas, tanto para esta vida como para la venidera. Entrarás y saldrás libremente, y hallarás pasto; recostándote y alimentándote de mi Persona divina, de mi carne y mi sangre en la tierra, como preludio y anticipo de gozarme contigo para siempre en las cortes bienaventuradas del cielo."
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.