Cristo resucitó al tercer día después de su muerte; ese fue el tiempo del cual él había hablado a menudo.
En el primer día de la primera semana, Dios mandó que la luz resplandeciera de entre las tinieblas. En este día, aquel que es la Luz del mundo resplandeció de entre las tinieblas del sepulcro; y desde entonces este día es mencionado con frecuencia en el Nuevo Testamento como el día que los cristianos observaban piadosamente en asambleas solemnes, para honra de Cristo.
Nuestro Señor Jesús podría haber removido la piedra por su propio poder, pero eligió que lo hiciera un ángel. La resurrección de Cristo, así como es el gozo de sus amigos, es también el terror y la confusión de sus enemigos. El ángel animó a las mujeres contra sus temores. Que los pecadores en Sion se intimiden. No teman, pues su resurrección será su consuelo.
Nuestra comunión con él debe ser espiritual, por la fe en su palabra. Cuando estemos a punto de hacer de este mundo nuestro hogar y de decir: «Es bueno estar aquí», entonces recordemos que nuestro Señor Jesús no está aquí, ha resucitado; por tanto, eleven nuestros corazones y busquen las cosas de arriba. Ha resucitado, como dijo.
Nunca consideremos extraño aquello que la palabra de Cristo nos ha dicho que esperemos; ya sean los sufrimientos de este tiempo presente, o la gloria que ha de revelarse.
Puede tener un buen efecto sobre nosotros ver por la fe el lugar donde yacía el Señor.
Vayan pronto. Era bueno estar allí, pero los siervos de Dios tienen otra tarea asignada. La utilidad pública debe preferirse antes que el placer de la comunión secreta con Dios.
Díganlo a los discípulos, para que sean consolados en sus presentes tristezas. Cristo sabe dónde habitan sus discípulos, y los visitará. Aun a los que están lejos de la abundancia de los medios de gracia, él se les manifestará bondadosamente.
El temor y el gozo juntos aceleraron su paso. Los discípulos de Cristo deberían estar dispuestos a darse a conocer mutuamente sus experiencias de comunión con su Señor; y deberían contar a otros lo que Dios ha hecho por sus almas.
Él se aparece a las mujeres (Mateo 28:9,10)
Las visitaciones bondadosas de Dios suelen hallarnos en el camino del deber; y a los que usan lo que tienen para beneficio de otros, más les será dado. Este encuentro con Cristo fue inesperado; pero Cristo estaba cerca de ellos, y aún está cerca de nosotros en la palabra.
El saludo expresa la buena voluntad de Cristo hacia los hombres, aun desde que entró en su estado de exaltación. Es la voluntad de Cristo que su pueblo sea un pueblo alegre y gozoso, y su resurrección provee abundante motivo para el gozo. No teman. Cristo resucitó de entre los muertos para acallar los temores de su pueblo, y en ello hay suficiente para acallarlos. Los discípulos poco antes lo habían abandonado vergonzosamente en sus sufrimientos; pero, para mostrar que podía perdonar, y para enseñarnos a hacerlo, los llama hermanos. No obstante su majestad y pureza, y nuestra bajeza e indignidad, él todavía se digna llamar a los creyentes sus hermanos.
Confesión de los soldados (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 28:1-8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.