Necesidades suplidas por Dios

Cristo ilumina al alma sumida en tinieblas

El hombre natural vive en tinieblas espirituales, pero la conversión es ser llamado de las tinieblas a la luz admirable de Dios. Cristo, luz encarnada y divina, guía al creyente hasta la herencia eterna.

Sin acercarse a la idea panteísta de que la naturaleza es Dios, el cristiano puede rastrear a Dios y a Cristo en toda la naturaleza. La religión que resplandece en el rayo de sol, brilla en la gota de rocío y respira desde la flor es la religión de Cristo, porque aun lo material muestra la gloria de Dios, refleja algún rasgo de la persona de Cristo e ilustra alguna verdad de su Palabra.

Pero el hombre natural es espiritualmente oscuro; en sentido propio, él es tinieblas. «El camino de los impíos es como la oscuridad.» De ahí que, partiendo de este mundo en tinieblas de estado no renovado, vaya de la oscuridad interior a las «tinieblas exteriores», donde hay llanto y crujir de dientes. Lector inconverso, pondera, oh, en serio, con oración, esta condición terrible. Vivir sin Cristo es vivir en tinieblas de muerte espiritual; morir sin Cristo es pasar a una oscuridad eternamente remota de todo rayo de luz y de gozo.

Pero, ¿qué es la verdadera conversión? Las palabras de la inspiración responden: es un «ser llamados de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pedro 2:9). ¿Has sido así llamado por la gracia eficaz de Dios? Es de mayor importancia saber que eres convertido, nacido de nuevo del Espíritu, nueva criatura en Cristo, hijo de luz y seguro para la eternidad, que poseer la diadema del universo. Cristo es la luz del cristiano. El creyente es hijo de luz y del día, habiendo entrado en la luz admirable de Dios. Es luz admirable porque es divina, que brota de quien es Luz esencial y fuente de toda luz. Es admirable porque es luz encarnada, que habita en Cristo Jesús. Es admirable porque nos es comunicada por el Espíritu Santo, por quien solo se disipa la oscuridad del alma y brilla Cristo, luz verdadera. En una palabra, es admirable por la gracia sorprendente y la misericordia soberana por la cual los que éramos tinieblas ahora somos luz en el Señor.

Sí, alma mía, Jesús es tu luz: luz de tu salvación, de tu consuelo, de tu camino, de tu esperanza de gloria. «En tu luz veremos la luz.» Guiado por su luz atravesarás noches lúgubres y días nublados, mares tempestuosos y vientos de adversidad, hasta que te conduzca a «la heredad de los santos en luz», donde «tu sol no se pondrá jamás, ni tu luna menguará; porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados» (Isaías 60:19-20).

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: THE LORD MY LIGHT

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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