«Envió a otro siervo; pero también a éste lo golpearon, lo afrentaron y lo enviaron con las manos vacías.» Lucas 20:11
Dios me envía siervo tras siervo, porque su verdad tiene muchas facetas y su paciencia es infinita.
Ahora es Isaías, con su gran lenguaje y sus acentos claros y su poesía evangélica. Me habla de mi Redentor, cuyo nombre es Admirable, y de los manantiales de salvación de los que puedo sacar agua con gozo.
O es Jeremías, con sus gotas de lágrimas cálidas — Jeremías que llora por mi herida y mi cautiverio, y me manda recurrir al Bálsamo de Galaad y al Médico que allí está.
O es Oseas, con su revelación del amor de Dios; o Amós, con su mensaje más severo de la justicia divina aun para mí.
Sin duda debería escuchar a siervos tan familiarizados con los pensamientos de su Señor y tan llenos de su Espíritu. Pero no contento con estos, Dios me envía, al final, a su Hijo amado. «Puede ser», dice, con tan anhelante patetismo, «¡puede ser que le reverencie cuando le vea!»
Jesús descendiendo por mí al rústico pesebre del establo;
Jesús viniendo no para ser servido, sino para servir;
Jesús enseñándome acerca del Padre;
Jesús ofreciéndose a sí mismo, el sacrificio expiatorio por mis pecados;
Jesús viviendo de nuevo, para ser mi Abogado y Amigo en lo alto;
¡Jesús volviendo una vez más para recibirme a sí mismo!
No hay nadie como Él ni aun en aquella noble compañía de los profetas.
Él es la última Palabra de Dios para mí, y la mejor Palabra de Dios.
¡Él es mi Maestro, Sacerdote, Soberano, Hermano!
Si le rechazo, hago pedazos mi propia alma. Porque no hay salvación en ningún otro.
«Entonces el dueño de la viña dijo: “¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizás le respeten.” Pero cuando los labradores le vieron, deliberaron entre sí. “Este es el heredero”, dijeron. “Matémosle, y la heredad será nuestra.” Así que le echaron fuera de la viña y le mataron.» Lucas 20:13-15
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Luke 20:11
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.