Necesidades suplidas por Dios

Cristo nuestra paz en medio de la tempestad

La paz del creyente no es un sentimiento pasajero, sino el fruto de la sangre de Cristo aplicada a la conciencia; Jesús mismo es nuestra paz con Dios.

Existe una hermosa gradación en el desarrollo de las gracias del Espíritu en el alma creyente: primero la paz, luego el gozo. Es una provisión misericordiosa de nuestro Dios. Son pocos los cristianos que rebosan gozo; pero, en ausencia de esa gracia, ¡qué consuelo poder llegar a un estado de paz! La paz es un fruto del Espíritu que crece más abajo en el árbol, al alcance de la mano, mientras que el gozo florece en ramas más altas y soleadas. «El reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo».

Conviene tener siempre presente esta verdad esencial: no solo Cristo puede dar paz y legarnos su paz como herencia preciosa, sino que Jesús mismo es nuestra paz. Este pensamiento nos eleva por encima de un mero dogma, hasta una Persona; por encima de la verdad acerca de Cristo, hasta Cristo mismo. El pecador no puede, por sí solo, hacer su paz con Dios; Cristo ya la hizo, y mejor aún, Cristo es nuestra paz. Hasta que creamos en él y lo recibamos, toda paz que presumamos es falsa: la paz, no de la vida, sino de la muerte.

Sí, Jesús es nuestra paz. Él se puso en la brecha, llevó el pecado, soportó la maldición y sufrió la condenación. Sobre él cayó el golpe que inclinó su alma santa hasta la tierra, y así aseguró nuestra reconciliación con Dios. La sangre que perdona y la justicia que justifica son el canal por el cual la paz fluye a nuestra alma. El Señor puede darte paz en medio de la angustia: cuando la tempestad ruge y las aguas se agitan, tu paz, como un río, puede fluir serena bajo la superficie. «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento se mantiene en ti, porque en ti ha confiado». Lávate a diario en la fuente, y tu paz será como un manantial que nunca se agota.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: THE LORD OUR PEACE

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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