Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Cristo nuestro Rey ante el trono del gobernador

Ante Pilato, Jesús parecía el más débil, pero era el más grande de los reyes. Su reino espiritual de verdad, gracia y amor transforma los corazones y los eleva a una vida noble y santa.

Jesús no tenía mucho aspecto de rey mientras estaba allí de pie — con las manos atadas y una cuerda al cuello. La pregunta de Pilato suena a burla. Sin embargo, Jesús respondió: «Sí, yo soy un rey». ¡Extraña respuesta! ¿Dónde estaba, entonces, su poder? ¿Dónde estaban su trono, su corona, su cetro, sus vestiduras reales? ¿Quién reconocía su soberanía? Probablemente Pilato lo miraba con mezcla de desprecio y compasión.

Pero para nosotros hoy, ¡qué distinto aparece todo! Él está entronizado ahora «sobre todo principado, y autoridad, y poder, y dominio, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este mundo, sino también en el venidero». En el cielo es honrado como «Rey de reyes, y Señor de señores». Sobre su cabeza hay muchas coronas. Y por toda la tierra también se siente su soberanía. Allí donde ha llegado su evangelio, con su revelación del amor y la gracia divinos — allí ha alcanzado la influencia de su reino.

Y Jesús era tan verdaderamente rey cuando estaba ante Pilate aquel día, a los ojos humanos atado e impotente, como lo es ahora, exaltado en el trono del cielo. Su reino era espiritual: era un reino de verdad, de justicia, de santidad, de gracia y de amor. Aquella mañana parecía el más débil de todos los hombres; pero en realidad era el más poderoso, el más grande, el más regio.

¿Qué es, pues, la grandeza? ¿Qué es el poder? ¿Qué es la realeza? Nada externo, nada que los ojos de los hombres puedan ver. El mundo se postra ante tronos que brillan, y coronas cuyas joyas destellan al sol, y adora un poder cuya majestad se expresa en esplendor material. Pero el verdadero poder del mundo es el poder de Cristo — el reino cuya soberanía se ejerce sobre los corazones y las vidas humanas. Es espiritual. Hace mejores a los hombres, y los eleva a una vida noble, a la pureza, la santidad y la hermosura divina.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Christ Our King

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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