Es de gran consuelo para el hijo de Dios saber que, ya que las tentaciones de Satanás forman parte tan dura como esencial de su preparación para la gloria, Jesús, nuestro cabeza fiadora, fue sometido a una disciplina semejante, aunque infinitamente más severa, para ser el Sumo Sacerdote tocado con el sentimiento de nuestras debilidades. No olvides que, por el amor electivo y la gracia soberana, eres un sarmiento injertado en esa vid viviente, y que todo el fruto que de ella cuelga te pertenece.
¿De quién fue tentado Jesús? Del diablo. El talón de la simiente de la mujer fue herido por la serpiente, y ¡qué herida! Cuarenta días encerrado con el diablo en el desierto, sometido a toda forma de ataque, hasta que Satanás, agotado su carcaj, se retiró por un tiempo. Aunque has sido librado de su cautiverio, no estás exento de sus dardos de fuego; pero ten buen ánimo, pues tu gran adversario sigue siendo enemigo formidable y debes permanecer vigilante.
Jesús fue tentado a desconfiar de Dios, a destruirse a sí mismo, a doblarse ante el esplendor del mundo y a rendirle culto. Esos son los mismos dardos con que el diablo busca herir tu conciencia y turbar tu paz. Huye a Él, oh tentado, pues no es un sumo sacerdote indiferente: fue hecho solidario con nuestra fragilidad y compadece tu angustia actual. Recibe tu tentación como un medio para conocer mejor la dulzura de Cristo y su gracia, y empuña el escudo de la fe, con el cual apagarás todos los dardos de fuego del maligno.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Consider Jesus– as Tempted by Satan
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.