"Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: '¡Ten misericordia de mí, Señor, Hijo de David! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.' Pero Él no le respondía palabra." Mateo 15:22-23
Nuestro Señor a veces parece estar silencioso ante su pueblo cuando claman a Él pidiendo ayuda. A toda su ferviente súplica, Él no responde ni una palabra. ¿Es acaso su silencio una negativa? De ningún modo. A menudo, al menos, solo pretende hacer más fervientes a los suplicantes y preparar sus corazones para recibir bendiciones más ricas y abundantes. Así, cuando Cristo guarda silencio ante nuestras oraciones, es para que seamos llevados a una humildad más profunda a sus pies, y para que nuestros corazones sean hechos más aptos para recibir los dones y bendiciones del cielo.
"Entonces respondiendo Jesús, le dijo: '¡Oh mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres.' Y su hija fue sanada desde aquella misma hora." Mateo 15:28
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: When Christ is silent to our prayers
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.