Los traslados de los ministros, y la dispensación de los medios de gracia por ellos, están en particular bajo la conducción y dirección divinas. Debemos seguir la Providencia: y cualquiera sea la cosa que procuremos hacer, si esta no lo permite, debemos someternos y creer que es para lo mejor. Las almas de la gente necesitan mucho auxilio; es su deber buscarlo, e invitar a aquellos entre ellos que puedan ayudarles. Y los llamamientos de Dios deben ser obedecidos prontamente. Una asamblea solemne deben tener los adoradores de Dios, si fuere posible, el día de reposo. Si no tenemos sinagogas, debemos agradecer los lugares más privados, y concurrir a ellos; no abandonando la congregación, según nuestras oportunidades. Entre los oyentes de Pablo había una mujer, llamada Lidia. Tenía una ocupación honesta, lo cual el historiador nota para su alabanza. Y aunque tenía una ocupación que atender, halló tiempo para aprovechar las ventajas para su alma. No nos excusará de los deberes religiosos decir: Tenemos un oficio que atender; pues ¿no tenemos también un Dios a quien servir, y almas que cuidar? La religión no nos llama apartarnos de nuestros negocios en el mundo, sino que nos dirige en ellos. El orgullo, el prejuicio y el pecado cierran el paso a las verdades de Dios, hasta que su gracia les abre camino en el entendimiento y los afectos; y solo el Señor puede abrir el corazón para recibir y creer su palabra. Debemos creer en Jesucristo; no hay venir a Dios como Padre, sino por el Hijo como Mediador.
Un espíritu malo echado fuera, Pablo y Silas azotados y encarcelados (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 16:6-15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.