Pero ¿qué importa cómo vayan los asuntos del mundo presente, si los intereses del mundo venidero están asegurados? La veleta gira con cada ráfaga, pero la aguja de hierro permanece inmóvil, porque no puede ser desplazada. Así, ¿qué importa aunque el hombre exterior se desgaste, si el hombre interior crece? ¿Qué importa aunque la condición temporal esté confundida, si la conciencia posee paz espiritual? Te alabo porque interpones tu providencia, aun decepcionando mis planes más queridos; y no me entregas a los deseos ciegos de mi propio corazón, ni a vagar al azar en consejos míos. Puedo reducir el caso presente a nada sino tu voluntad; sin embargo, me regocijo más en resignar tu voluntad y someterme a tu disposición, que en que mi voluntad se cumpla en todo. Esta es la única manera, en mi capacidad privada, en que puedo glorificarte.
Si todas las cosas fueran como yo quisiera, no podría aprender positivamente el cuidado de Dios. Pero cuando la providencia, más allá de toda probabilidad humana, arrebata empresas de mis manos y designios bien resueltos de mi corazón, esto me muestra claramente tu solícita preocupación por mi suerte y mi vida. Así tomas a los sabios en su propia astucia; pues cuando todos mis planes estaban tan bien trazados que la política humana los aprobaba y el ingenio mismo los elogiaba, sin embargo, cuando soplaste sobre ellos, ¡cómo se dispersaron en decepciones y dolor, como arcoíris pintados sobre las nubes acuosas cuando estallan los truenos o los vientos borrascosos los atacan!
De aquí que, en la escuela de la providencia, se me enseñan algunas lecciones.
1. No mirar a la apariencia de las cosas, sino al poder de Dios, que saca luz de las tinieblas, y llama a las cosas que no son como si ya fueran.
2. Que de las probabilidades pueden brotar imposibilidades; mientras que imposibilidades aparentes se disuelven en escapadas fáciles. En cuanto a lo primero, era muy probable que los egipcios alcanzaran a Israel y los pasaran a espada, pero les resultó imposible hacerlo. Y en cuanto a lo segundo, parecía imposible que Israel pudiera escapar de la ruina, encerrado entre colinas insuperables y mares hinchados, perseguido por enemigos enfurecidos; ¡sin embargo, por qué camino tan fácil caminaron hacia su liberación!
3. Se me enseña a creer y a dar gloria al poder omnipotente de Dios, cuando los imposibles se agolpan ante mí.
4. Ver mi propia sabiduría finita como mera necedad, que ni puede impedir ni prever aquellos acontecimientos que no deseo.
5. Tener todas mis misericordias y todos mis privilegios de Dios, y no de la certeza en la que parecen sostenerse.
6. No pensar que las cosas están perdidas cuando así parecen. Cuando me creo más seguro de algunas cosas, de repente me son quitadas; así, cuando se pierden, de repente pueden ser restauradas.
7. Y, por último, ver el estado mutable y voluble de las cosas temporales, y por tanto asir lo creado con mano floja, por muy querido que sea, por muy cercano que esté, y poner mis afectos en las cosas de arriba.
Fuente y atribución
Autor original: James Meikle
Título original: Sovereign Lord, what I most desired you have denied, yet I praise you! On what account, I know not, yet I praise you. You have done it; that silences me. Your will makes it indisputable, and renders it my indispensable duty to your wise determinations. Hitherto I have had no complaint on the conduct of providence; nor shall I complain until all the mazes are explained. Do, then, all your counsel, though all my counsels should come to nothing. Can a person expect favors from God--who will not wait for God's way and time?
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.